El afeitado, la contaminación y el uso de productos inadecuados hacen que la piel masculina se reseque con cierta facilidad. El mercado cosmético ofrece productos diseñados para sus necesidades, sin aromas delatores ni exceso de aceites.

Muchos aún se resisten a la idea: ¿Para qué echarse cremitas y productos que históricamente son más propios de las mujeres? Para un alto número de hombres, hidratarse el rostro es un ritual completamente innecesario, o les parece un acto de coquetería más propio del esmero femenino que del recio arquetipo de la virilidad. No obstante, es una práctica cada vez menos estigmatizada, y hay quienes se enganchan con sus bondades luego que la prueban. Dicen que la diferencia se siente.

En principio, se considera que la piel masculina es de 15 a 25% más gruesa que la de la mujer. Adicionalmente, su producción de colágeno es más abundante, su ph es ligeramente más ácido y la actividad hormonal masculina hace que la producción sebácea tienda a ser mayor; de allí que el envejecimiento del rostro masculino suele ser un poco más lento que en la mujer. Sin embargo, su superficie también es un poco más áspera, y una vez que comienzan a manifestarse las primeras arrugas, su apariencia es más profunda y pronunciada que en el cutis femenino.

Así como ambas pieles no son iguales, las cremas hidratantes para hombres también tienen sus propias características. En primer lugar, contienen menos grasa que las cremas hidratantes diseñadas para el rostro femenino, pues la piel masculina es más propensa a la aparición de granos y puntos negros si el sebo se acumula en exceso. De allí que estos cosméticos tiendan a ser más ligeros en su contenido de aceites y que posean propiedades matificantes para balancear la piel masculina y reducir el brillo. Su textura liviana también facilita una rápida absorción, dado que la mayoría de los hombres rechaza esa sensación untuosa que no se desvanece con facilidad; por ello, los geles y las lociones son algunas de las presentaciones favoritas de las casas cosméticas para seducir a este mercado. Por otra parte, las cremas hidratantes masculinas tienden a tener poco perfume; el propósito es no delatar su presencia y no interferir con la colonia o con la fragancia del after shave.

Adicionalmente, es posible conseguir cremas hidratantes para cada tipo de piel masculina: aunque por lo general el hombre tiende a tener un cutis mixto o con tendencia a la grasa, también existen opciones para las pieles secas y normales. Algunos contienen protección solar, una ventaja más para proteger a la piel de las agresiones ambientales. Para completar la hidratación facial, es buena idea añadir una crema de contorno de ojos, que puede aplicarse por las noches para nutrir mejor esta delicada zona del rostro.

¿Por qué humectarse?

Aunque muchos hombres no comprenden el propósito de hidratar el rostro, la verdad es que el cutis masculino es más propenso a resecarse por el afeitado diario: esto puede causar irritaciones constantes y además obstaculizar la recuperación de la piel ante el repaso repetido. El uso de una buena crema hidratante –de la mano de una exfoliación regular– ayuda a que el vello se encaje menos, y por ende, permite que la afeitada sea más sencilla, sobre una superficie menos propensa a cortaduras e inflamaciones. Tan importante como el uso del exfoliante y el hidratante es el lavado facial con un jabón más suave que el de tocador, pues éste es otro elemento que con frecuencia tiende a restarle humedad al cutis.



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