Nueva York
Equipaje Mayo 8th, 2008
Ciudad entre ciudades
Llegar por mar, en un elegante transatlántico, debe ser la mejor forma de arribar a Nueva York. Desde la proa del barco veríamos la mejor vista de la gran manzana y viviríamos la singular experiencia de atracar en un muelle a los pies de los grandes rascacielos, en el corazón mismo de la gran ciudad
Por Marcelo Barzelli
La vía marítima no es la única forma de visitar Nueva York, aunque los que quieran vivirlo tienen varias maneras de cumplir su sueño. Un crucero desde Europa, claro, es una alternativa para quien puede pagarlo, pero ya veremos en este artículo que hay una forma barata y fácil de sacarse el gusto.
Muchos años antes de que los políticos y estudiosos comenzaran a hablar de globalización, Nueva York recibía olas de inmigrantes que llegaban desde todos los rincones del mundo. Esa mezcla le dará a la ciudad el toque cosmopolita que la convertirá en una de las grandes urbes del planeta: todo lo que quieras comer, todo lo que quieras vestir, todos los idiomas, religiones, culturas y costumbres están a tu alcance en Nueva York.
Brooklyn no está en Manhattan
Tampoco Coney Island o Queens o Elizabeth. Confundir NY con Manhattan es inevitable. La isla concentra gran parte de los atractivos de la ciudad, pero no es el único sitio interesante. Los que tengan tiempo pueden salir y cruzar los famosos puentes hasta llegar a las playas de Long Island, las carreras hípicas de Belmont Park, el Brooklyn de Woody Allen, los suburbios de New Jersey o los encantadores pueblos coloniales del estado de Nueva York. Para cada uno de estos destinos hay tours disponibles.
Cultura
NY tiene varios de los museos más importantes e interesantes del mundo. Aquellos que hayan tenido la suerte de visitar el Museo Británico en Londres o el Louvre en París no se sentirán defraudados con el Metropolitan de NY. Sus colecciones son impresionantes: desde el antiguo Egipto al arte africano, pasando por los impresionistas europeos. Así que dedicar una jornada al Met es una gran idea. Recomiendo una copa de vino en el Balcony Bar o, si quieren cambiar de aires y gastar muy poco, sentarse en la amplia escalera de entrada y comer un pretzel de los que vende el carrito de la esquina. (Cuidado: ¡Bush casi se muere atragantado al comerse uno!)
La noche
Caminar por el Soho, Tribecca, el mítico Village o Broadway es una invitación a una noche espectacular. Sus bares y centros nocturnos ofrecen un ambiente cordial y despreocupado. La música en vivo es buena: recomiendo el Blue Note Jazz Club, todo un clásico para los amantes de la música más libre del mundo.
Curiosidad: a los que nos gusta acodarnos al mostrador, nos sorprende ver que nuestros vecinos ponen su dinero sobre el mármol apenas llegan y no se preocupan por la posibilidad de ser robados.
El Empire State Building
Había pasado a un segundo plano, hasta que el ataque a las torres gemelas le devolvió el sitial de edificio más alto de la ciudad. Y en una ciudad en la que la carrera por las alturas es una parte importante de su identidad, el Empire State ha vuelto a convertirse en un símbolo.
Llegar hasta el mirador de la cúspide, en el piso 102, le deparará al visitante una vista inolvidable, realmente bella y que sólo puede ser superada por aquellos que elijan sobrevolar Manhattan en un helicóptero, opción común para muchos visitantes.
Central Park
Montevideo es una ciudad de bellos parques, eso nos convierte en visitantes exigentes de los espacios verdes ajenos. Les aseguro que Central Park no los va a defraudar. Camine, póngase “championes” o zapatos cómodos. Recorra los senderos, cruce los pequeños puentes, acérquese al lago, contemple el contraste del verde y los rascacielos, reserve mesa en el clásico restaurante invernadero Tavern on The Green y siéntase protagonista de una película mientras disfruta un buen almuerzo. Si le gusta el ejercicio, ¡Salga a correr! Se va a cruzar con vecinos famosos y mucha, mucha gente como usted.
Broadway
No importa si usted no va nunca al teatro en Montevideo. Para una gran parte de los turistas que llegan a NY, reservar entradas para un espectáculo en alguna de las salas de Broadway es un rito al que no se pueden resistir. Recomiendo comprar por internet, y si lo pueden hacer antes de viajar, mejor.
Ellis Island, la puerta de América
Como dijo alguien, los uruguayos descendemos de los barcos. Una visita a Ellis Island nos demostrará que los neoyorquinos también. Embárquense en los vaporcitos que zarpan desde el Battery Park y por una módica suma navegará hasta la isla de la Estatua de la libertad y a la cercana y mítica Ellis Island. Sobre la Estatua de la Libertad ya no es necesario escribir más: regalo de Francia a los EEUU, este enorme monumento de bronce recibe millones de turistas desde su inauguración en 1890.
Sobre Ellis Island sí que vale la pena escribir. Aunque para muchos uruguayos es un destino desconocido, la isla Ellis es el lugar más visitado de NY. Esta pequeña parcela de tierra desde la que Manhattan y su imponente perfil parecen al alcance de la mano, fue el punto de arribo a América para 17 millones de inmigrantes a fines del siglo XIX y primeras décadas del XX. Los barcos que llegaban desde todos los puertos del mundo los desembarcaban en sus tierras, para que las temidas autoridades de migraciones estudiaran cada caso y autorizaran o no su entrada en el país. Hoy reside en la isla el Museo de la Inmigración, un moderno concepto que permite a los visitantes recrear todo el periplo de aquellos recién llegados. Un recorrido emocionante, entre fotos, documentos, testimonios en audio y video, viejos equipajes y hasta se pueden descubrir afiches con el anuncio de la partida de un vapor desde Génova a Montevideo.
Está tan bien diseñado, que a medida que avanzamos por sus pasillos y estancias, nos vamos sintiendo cada vez más en la piel de nuestros antepasados. La emoción es grande y sorprende encontrarla en la cara de otros visitantes, a los que en otro lugar veríamos como gente extraña con la que pensamos que tenemos muy poco en común.
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