Un destino atractivo por su cultura
Equipaje Julio 16th, 2008
Si planea un viaje por esta ciudad, reserve varios días para conocerla, pues son muchas las atracciones y lugares históricos para visitar
Por Débora De Sá Tavares
Durante largo tiempo se ha creído que darle paso a la modernidad significa olvidar todo aquello considerado antiguo; sin embargo, la ciudad de Pekín es el perfecto ejemplo de una cultura milenaria que convive en armonía con los nuevos tiempos. En sus calles, superpobladas de gente, ruido y arquitectura moderna, podrá encontrar templos ancestrales, obras colosales y unos cuantos patrimonios de la humanidad.
Y 2008 resulta un año ideal para visitar esta ciudad, también conocida como Beijing, pues el mes próximo será la anfitriona de uno de los eventos deportivos más destacados del mundo: Las Olimpíadas.
Respecto a la estadía, hay para todos los gustos. Debido a que China se ha abierto un poco más a la cultura occidental en los últimos años, actualmente se pueden conseguir grandes hoteles cinco estrellas en los cuales sus empleados dominan el inglés, lo que resulta perfecto al momento de comunicarse. También existen opciones para un presupuesto menor; algunas de ellas tan sólo ofrecen los servicios más básicos, y es importante que antes de alojarse considere que en estos lugares es difícil encontrar personal que hable un idioma diferente al mandarín, por lo que debe ir preparado con una guía o diccionario para hacerse entender.

Otra cara de Pekín
Ser la sede de un evento que reúne a tantos visitantes internacionales, como es el caso de las Olimpíadas, ha permitido que se expanda la nueva cara de esta ciudad a través de grandes construcciones, entre las que se incluyen la nueva terminal del aeropuerto, con tres kilómetros de longitud, estadios y pabellones deportivos, así como la renovación de algunos de los sitios culturales más importantes de la capital.
El turista que visite China a partir de mediados de este año podrá disfrutar de un lado más fresco de Pekín, pues los gobernantes han establecido nuevos programas para que los guías de las principales atracciones turísticas aprendan al menos el inglés básico, con el fin de comunicarse con los visitantes. Igualmente, las reseñas en museos y espacios históricos estarán en mandarín e inglés.
Un pasado milenario
Con más de 5000 años, la cultura china es una de las más antiguas de la historia. Sus costumbres se mantuvieron herméticas y alejadas de la influencia occidental por milenios, lo que convirtió a este país en un destino exótico y de aventura para los viajeros durante el siglo XIX, e incluso parte del siglo XX.
Actualmente, sigue siendo uno de los destinos más atractivos que existen, y, gracias a su apertura al mundo, el turismo en esta nación se ha visto muy favorecido.
Su capital, Pekín, es considerada el centro cultural del país; en ella encontrará muchos de los monumentos históricos más importantes de China.
Al llegar a esta ciudad, lo primero que debe hacer es visitar La Gran Muralla China, una fortaleza milenaria de grandes proporciones, conformada en sus inicios por pequeñas secciones defensivas. Pero durante la dinastía Qin se unificaron todas las fortalezas, obteniendo una enorme estructura que protegía al imperio de las tribus que lo rondaban.
Luego de la caída de Qin, la muralla fue abandonada durante siglos hasta la llegada de la dinastía Ming, que la reestructuraría en varias oportunidades, transformándola en lo que conocemos actualmente, pues sus 6350 kilómetros de extensión fueron levantados en su mayoría durante este período. Desde 1987, la muralla se encuentra en la lista de Patrimonios Mundiales de la Humanidad, y en 2007 fue seleccionada como una de las siete maravillas del mundo moderno. Recorrerla es caminar a lo largo de miles de años de historia, acompañado por una vista imponente y la agradable sensación de estar en presencia de una de las obras más increíbles construidas por el hombre.
Pero esto no es lo único colosal que usted verá, pues en el centro del antiguo Pekín podrá visitar un lugar al que muchos nunca pudieron entrar: La Ciudad Prohibida. Conocida también como el Palacio Imperial, fue el centro de poder de las dinastías Qin y Ming. Con una superficie de 720.000 metros cuadrados, es el complejo palaciego más grande del mundo, además de poseer la mayor colección de estructuras de madera que se conservan en la actualidad.
Su construcción se inició en 1406 y tomó 14 años finalizarla. Esta espera valió la pena, pues albergó a 24 generaciones de emperadores chinos. El pueblo no tenía acceso al palacio, motivo que le mereció su nombre. Su edificación respondió no sólo a necesidades políticas sino también a principios religiosos, lo que se ve reflejado en las diversas salas que lo conforman.
En 2006 la Ciudad Prohibida tuvo que enfrentar una plaga de termitas que casi arrasa con este patrimonio de la humanidad, pero al superarla, los visitantes volvieron a acceder a sus instalaciones todos los días. Para recorrerla le recomendamos llevar zapatos cómodos, pues este palacio está conformado por 800 edificios y 9000 habitaciones; sus puertas abren a partir de las 8:30 am, aunque lo ideal es llegar antes ya que sólo se permite la entrada a 50.000 visitantes por día.
Justo frente a la entrada de esta monumental edificación, usted podrá caminar dentro de la plaza pública más grande del mundo. Con 440.000 metros cuadrados, La Plaza de Tiananmen es uno de los símbolos de la historia contemporánea de China. Realizada para la celebración de ceremonias públicas, en sus espacios Mao Zedong declaró la creación de la República Popular China en 1949. Además, alberga la tumba de Mao, el Monumento a los Héroes, el Museo de la Revolución y el de la Historia China. Este lugar ha sido escenario de diversas manifestaciones a favor del régimen comunista, así como de protestas estudiantiles en su contra. Es un espacio polémico y emblemático en el que se funden lo antiguo y lo contemporáneo.
Podrá acceder fácilmente a estos monumentos a través del metro o la vasta línea de transportes públicos, al igual que a otras atracciones ubicadas en la ciudad, como las Tumbas de Ming, Patrimonio Mundial desde 2003, el Palacio de Verano y el Templo del Cielo. Antes de planear su visita, tome en cuenta el factor climático, pues Pekín posee las cuatro estaciones: sus inviernos son muy crudos, sus veranos con altas temperaturas pueden llegar a los 30 grados y la primavera es bastante seca, por lo que el otoño resulta ser la mejor temporada para ir a esta ciudad. Sus comidas pueden ser tildadas de exóticas por los occidentales; muchas son a base de cochino y animales como la serpiente y el gato montés, con sabores que se pasean por lo salado, lo dulce, lo picante y lo agridulce, así que la recomendación es que abra su mente y su paladar para internarse en una cultura muy diferente a la nuestra. Pekín es una ciudad como pocas en el mundo, con una presencia histórica muy arraigada; al recorrerla, usted fácilmente puede perderse en parajes de siglos pasados, los cuales desaparecen al cruzar una calle, invadidos por la modernidad y el ritmo acelerado de sus 16 millones de habitantes. Un lugar único en su especie.
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