Agó Paéz Vilaró
Portada Diciembre 18th, 2007
El círculo. El arte del color.
Se pensaba que su padre lo había hecho todo. Viajar por lugares exóticos, ponerse en la piel afro y su cultura, hacer una maravilla blanca como una casa a los pies del sol, pintar murales de dimensiones impresionantes para acercarse a su pueblo; ser pionero de su época, su tiempo y su medio. Carlos Paéz Vilaró fue y es una figura emblemática del arte uruguayo. Pero hete aquí, que tuvo una hija – entre cinco hijos más – una niña llamada Agó. Esta niña nació entre pinceles, bohemia y la naturaleza brutal de Punta Ballena como cuna de su propia civilización. Toda esa energía se le metió en la piel, el granito y el basalto, la antigüedad de un lugar que –según ella, los expertos tibetanos aseguran es único en el planeta por su composición y antigüedad de su suelo– impone su belleza y energía en quien lo transita y más en quien lo habita. Lugar que fue poblado por pioneros que a puro instinto hicieron obras maravillosas como el arboreto Lussich y la propia Casapueblo. Porque –según Agó– hay algo que no se aprende sino que es un conocimiento basado en otros niveles de conciencia.
Por Laura Federici
Fotografía Daniel Cheico
Encontró que ella era la otra cara de la misma moneda. Su padre el exterior –lo masculino– y ella el viaje interior –lo femenino–. Uno para un tiempo, el otro para el siguiente. De esta forma se dejó seducir por el encuentro con la forma más primaria. Y nunca más la dejó. Lejos están los museos y la obra encerrada. Los críticos y las revistas especializadas. Para ella el arte es vehículo de todos. Se expande inevitablemente como todo lo que es y deja ser. Dice que el ego es el peor mal de muchos artistas. Hoy pinta casas en Cabo Polonio, murales en escuelas públicas de todo el país, integra el mandala al papel de cuaderno, imprime el primer sello redondo para la preservación de especies marinas, inicia una ruta de camino por puntos del Uruguay y enseña a jóvenes, educadores, niños y maestros, el arte de la pintura del círculo y el mural.
Nos recibe sonriente, dispuesta, con aroma a lavanda y vestida de azul. El negro es ausencia de luz y no está invitado a entrar. Sus mandalas, pinceles, lienzos, acrílicos y óleos respiran en cada rincón de la casa y el jardín.
–¿Qué es el arte?
–Es el lenguaje del espíritu.
–Es el lenguaje del espíritu.–Desde muy chiquita estás vinculada al trabajo del arte por medio del taller.¿Cómo fueron tus pasos por la pintura, el arte y los colores?
–Desde muy chica siempre tuve una conexión especial con el arte en el taller de mi padre. También sé que fui una privilegiada. En mi época no podías expresarte libremente, ser artista era mala palabra. Bellas Artes estuvo 10 años cerrada. No es como ahora que todo confluye, música, arte, teatro. Yo era una privilegiada, tenía el taller y el arte en casa.
–Los colores son muy importantes en tu obra. –¿Qué son los colores, para un país tan homogéneo, tan resistido a los contrastes y a la exposición?
–Mi padre es muy colorista. Si yo hubiera estado en la escuela de Torres García hubiera estado más en los pasteles, en el ocre. Eso es muy tango, muy uruguayo. Pero yo nací entre colores y me vinculé con ellos, porque los colores tienen una vibración y para estar en sintonía hay que conocerlos, manejarlos. Hay gente que le tiene pánico a los colores. Es cuestión de irlos conociendo e integrando. Si me preguntas cual es mi color, es el azul. Tiene que ver con la comunicación, con la fuerza del verbo y de la palabra. El azul también es frío. Empecé luego con los rojos, amarillos y toda su conexión con la tierra. Es lo que te enraiza, si sos espiritual pero no estás enraizado no te sirve de nada.
–¿Cómo se contrarresta la violencia, la pobreza, el hambre y la contaminación? ¿El arte tiene o debe tener una función?
–Siempre sentí que no solo porque nacieras en una casa donde todos pintan, tú debes pintar. Debía ser algo más profundo.La energía de la música clásica fue el primer camino a eso. Descubrir todos los mensajes que hay atrás de ella. Un alemán empezó a trabajar con esto, muchos años atrás. Trabajar con la música . Y yo siempre estuve buscando. Pero en ese momento uní el arte a lo espiritual, o tomé conciencia de ello. Los artistas tratamos de ser mensajeros de esto. Hay un arte que es del ego y un arte que es del espíritu. Cuando nos quedamos en la mente, o meramente lo psicológico de la persona solo sirve para limpiarnos. Pero eso solo sirve para nosotros, no para la gente. Te imaginas esa obra en una casa, donde un artista expresa todo su horror, su dolor, su miseria y lo cuelga en el cuarto? A mi lo que me toca es un arte para elevarme y para ayudar a las personas a sentirse mejor.
–¿Apareció el mural?
–Encontré también en la pintura mural un arte para acercarme a la gente. Pinto escuelas, liceos, instituciones, casas de Cabo Polonio, hago talleres. Los murales son un arte para el pueblo. Trabajamos con niños, con colores y formas y cada uno de esos niños deja su tatuaje, su mensaje. Yo no voy y hago mi mural. Dirijo pero ellos hacen lo que sienten. Lo que quieran dejar de regalo para el mundo. Se viene un gran cambio. La gente ya no quiere ver cosas tan bajoneantes y pesadas. El drama ya está en la vida. Hoy en día hay una búsqueda de la luz. Menos intelecto y más sentir. Eso sucede, es este tiempo. No tanto personalidades sino ir al corazón de la gente. Eso es lo que nos une.
–Encontré también en la pintura mural un arte para acercarme a la gente. Pinto escuelas, liceos, instituciones, casas de Cabo Polonio, hago talleres. Los murales son un arte para el pueblo. Trabajamos con niños, con colores y formas y cada uno de esos niños deja su tatuaje, su mensaje. Yo no voy y hago mi mural. Dirijo pero ellos hacen lo que sienten. Lo que quieran dejar de regalo para el mundo. Se viene un gran cambio. La gente ya no quiere ver cosas tan bajoneantes y pesadas. El drama ya está en la vida. Hoy en día hay una búsqueda de la luz. Menos intelecto y más sentir. Eso sucede, es este tiempo. No tanto personalidades sino ir al corazón de la gente. Eso es lo que nos une.–¿Cómo surgen los mandalas?
–Eso surgió con una entrevista que me vinieron a hacer para un libro de sexto año. De ahí en más todo se fue desarrollando. Me vinieron a buscar para los mandalas y hoy niños y maestras –pensá en nuestra escuela pública laica– hablan de mandalas, colores y energía. Yo empecé hablando del círculo porque mandala es una palabra en sánscrito. Y al revés, desde colegios católicos, escuelas públicas, todos se han acercado al mandala. El círculo circula. Si volviéramos a la moneda circular, sería otra cosa la economía quizás.
Ahora por ejemplo, con la gente del correo sacamos el primer sello circular con los cinco animales marinos nuestros. Lo presentamos justo cuando pasaban las ballenas por Maldonado, en Casa Pueblo. El óvulo, la vía láctea, el sol, el centro de la flor donde pica la abeja, todo, todo, es redondo. Todo en nuestra naturaleza es redondo.
–¿Cómo empieza un mandala?
–La tela la fabrico yo, después utilizo el óleo al agua y el acrílico. A veces también utilizo tierra de color. Lo podés hacer desde el borde hacia adentro o de adentro hacia fuera. Según como estás tu. Los colores son muy importantes. Yo trabajo con los colores del arco iris. No uso el negro que es ausencia de color. A partir de ahí todo es color, el color es luz. Cada color tiene una nota musical. Tu entras en esa vibración a través del color. Hay que conocerlo, acercarse, encontrarlo. La creatividad es el naranja, el amarillo el color de las emociones, el violeta es el color de la transformación, y así. El dorado y el plateado son colores más espirituales, elevados. Se habla poco de ellos. El trabajo del mandala es irte conectado con toda las formas, desconectar la mente y estar en el presente.
–¿Cómo ves el mundo del arte?
–Vamos en camino a un despertar. En todas las áreas. Lo siento mucho en los jóvenes, hay un deseo de abrir el corazón y no mostrar solo lo pesado, lo oscuro, sino lo que ilumina. Yo expongo en Paraguay y en Argentina, estoy en galerías, ahora voy para EEUU a exponer, pero siento que ahora es distinto porque lo hago desde adentro. Es algo muy auténtico. No me parece que el lugar de hablar sea desde la mente. Eso no es algo que me pertenezca. El mal de muchos es el ego. Mis críticos son los niños. Quedan fascinados con lo mío y yo siento que conectarse con un niño es lo más grande que hay. Hay un proyecto con huertas orgánicas que es hacer en esos mismos lugares murales con los niños. El arte es un lenguaje universal.
–Punta del Este y Punta Ballena son también tu hogar. Un paraíso para algunos, un lugar de ocio y evidencia de desigualdades para otros. ¿Cuál es tu visión?
–Piriápolis, Punta Ballena, Punta del Este es como un tridente, una cadena al mar. Va más allá de si sos rico o sos pobre. Es un lugar único. Pescar, mirar la puesta de sol, sentir una tormenta. contemplar la naturaleza es de todos. La separación la hacemos los hombres. El mar, el viento, la ferocidad de una tormenta. Todos nos igualamos desde el espíritu.
–Hiciste el Camino del Inca y el camino de Santiago varias veces, sos una viajera incansable. ¿Ahora estás atrás de una ruta en Uruguay?
–La segunda vez de ir al camino a Santiago, me pregunté porque tenía que ir tan lejos para algo tan lindo. Entonces fue que empezamos a ver la posibilidad de hacer un camino en el Interior de Uruguay. Desde Punta Ballena, siguiendo la ruta del sol igual que el camino de Santiago. Empecé a dibujarlo. Luego resultó que todo ya estaba escrito. La energía de las piedras. En la zona de las Sierras de Minas crecen los árboles arriba de la piedra. La piedra te provoca. Las montañas más antiguas del planeta, dicen que se fueron desgastando por el tiempo, por algo es una tierra tan propicia, tan valorada. Los tibetanos hicieron un templo Budista porque dicen que son las montañas más antiguas y de composición similar a las del Tibet. Empieza en Punta Ballena, Minas, Villa Serrana, Sierras de Maldonado, Sierras de Minas, después Florida hasta la virgen de Florida, después Durazno. La idea es de un camino, que cada uno vaya a su ritmo y cuando quiera. Por ahora se organiza en grupos. Se armó todo con escribano público, albergues donde pernoctar, puntos de encuentro, y muchas cosas que se fueron formando a partir de este proyecto al cual cada vez se une más gente.
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Enero 4th, 2008 a las 17:32
Percibo que es lo que estaba buscando mi espíritu. Estoy fascinada. Cuando terminé de leer necesité tomar un lápiz y una hoja y del centro hacia afuera va naciendo mi primer y modestísimo mandala. Perdon por mi expresion desordenada pero me invade la emo- ción. En la Orientacion vocacional que nos hacían hace 40 años atrás mi vocación era la pintura a la que nunca pude acceder. Hoy tengo 58 años, todo el tiempo y todo mi amor por el dib y la pinura. Gracias