Carlos Ameglio

Portada Agosto 15th, 2007

portada_08_ojoUna mirada adentro 

Estrenos. Se avecinan nuevos tiempos de cine nacional. Directores, mejor dicho realizadores, liberan la película a su destino final: su público.La vida, para ellos, también es cine. Allí dejan esperanzas, obsesiones, denuncias, opciones estéticas y referentes; abren su ojo al mundo. Apasionados, indudablemente.
Por Laura Federici

 

 

pda_salado media 019En Montevideo, “El Baño del Papa” colma las salas , mientras estrenos inminentes como “La Cáscara”, o la película sobre el caso Berríos recientemente estrenada en Chile, se esperan para este año. Otras tantas continúan en fase de desarrollo, posproducción, rodaje o distribución.

Carlos Ameglio, director de una de ellas, habla desde su productora “Salado media”, sobre nuevas “modas”, cine independiente, festivales, publicidad, prejuicios y preconceptos. Cine que se hace en Uruguay o realizadores que hacen cine. Detrás del lente, observamos un director, sus medios, técnica, tendencias y referentes.

—Llega “La cáscara” a Montevideo, después de festivales tan diversos como el de Shangai, New York, o San Pablo. Como funciona la ruta de festivales?

—Estuvimos en España, en San Pablo, Santiago, New York, el festival de Eurasia en Turquía, etc. Siempre tenés que elegir, porque a veces tiene que ser premier, entonces hay que elegir bien donde vas. “El baño del Papa” iba a estar en Cannes, entonces nosotros no estuvimos. Hay que moverse mucho. Pero de todos modos, nadie sabe qué puede pasar. Hay muchísimas películas en todos lados. Ahora, en Shangai, gustó mucho. Realmente ese es el mercado, el lugar. Es impresionante. Nueva Zelanda, un país chico, parecido a nosotros, se metió a hacer cine con los chinos y por esa vía entró su industria. Shangai es una locura, es como vivir en Blade Runner; luces, lujo, lamborghinis y detrás una bandera comunista.

—De la idea a la pantalla, largo camino..

pda_ameglio_00—Tenía una idea hace tiempo de esta película. Yo trabajo con varios proyectos a la vez, pero éste lo escribí bastante rápido. “La cáscara” no trata sobre la publicidad, sino que actúa como un sostén. Es tratada como una comedia dramática, pero cruza al género. Esta película sale un poco de mis recuerdos de chico de por qué me dedico a hacer películas. Tenía trece años y me acuerdo viendo películas de cine fantástico de los años 50, géneros de clase B como las de Jack Arnold. “El hombre en el puente”, me sigue pareciendo flor de película. Era como el cine independiente de la época. Me gustan muchos tipos de cine, sobretodo el cine europeo. Lo intercalaba con unos comerciales horribles, los reclames de acá. El cine de ciencia ficción del 50, con una película uruguaya que trata sobre un creativo uruguayo. Es una historia bien montevideana, con un timing bien montevideano. Yo no sé qué conclusión sacar. Se tiene que ver.

—Es difícil encarar una identidad? El nuevo cine argentino o el nuevo cine latinoamericano, como muchos están llamando a una generación de directores, lo ha logrado.

—Cuando el cine se empieza a enamorar de si mismo, como el cine argentino, yo creo que se reitera y aburre. Si, a veces hay ciertas modas. Yo si tuviera que referenciar una película local, no podría. No me interesa.

La parte intelectual no está delante. Yo con el nuevo tipo de cine uruguayo, argentino, o alguna corriente latinoamericana no me siento en ese lugar. De todas formas la película va en contra de toda una cantidad de supuestos parámetros nuevos del cine. No tiene nada del cine cotidiano, es hasta teatral. Hace referencia a las películas de antes. Está musicalizada, cosa que tampoco está de moda en las películas independientes. No quiere ser realista en ningún punto. Es como una obra de relojería.

 La identidad como tema..

pda_salado media 001—Si, Uruguay tiene un punto complicado con eso. Es difícil hacer una película uruguaya porque hay un tema con la identidad uruguaya que es complicado. En Brasil me decían exactamente lo contrario, “nosotros tenemos un cliché tan perfecto de lo que es Brasil que estamos hartos porque siempre tenemos que hacer lo mismo”. Nosotros tenemos el problema contrario. Tenemos poca cosa para exportar. Dos cosas graves: una es que el mercado interno no da para hacer una película, obligatoriamente tenés que hacerla para otros lados. Y para otros lados, lo que otros mercados pretenden que hagamos es lo que a mí no me gusta hacer. Está todo muy ordenado, clasificado en el cine. Los europeos se quejan de los americanos, pero los europeos hacen lo mismo con nosotros. Hay un imperialismo, de todos lados. A los argentinos se les pide fondo de tango, callejón y humo, como a nosotros candombe. Hacés una película para los demás, o te arriesgás.

 —Cuál es el cine uruguayo?

—El Uruguay es una mezcla muy europea. “Whisky” una gran película, no sé si a la gente le gustó realmente. Le gustó mucho a la crítica, pero no sé si a la gente. Cuál es el cine uruguayo que hay? El de ?Whisky?, el de ?El Baño del Papa?, siempre va a haber una tendencia a buscar algo, pero no creo que lleguemos nunca a ningún lado. La gente aboga por una industria. Yo creo que por un buen tiempo lo que va a haber son películas uruguayas. Lo bueno que va a tener el cine en Uruguay es que cada vez sea más diverso, que haya todo tipo de cine. Es obvio que cada uno tiene una idea distinta. Es inclasificable. Si hay similitud debería de haberla con Argentina, ni siquiera con Argentina, con Buenos Aires. Pero en Europa veían una película mía muy distinta a una argentina. El cine argentino es más estridente, más declamatorio. Hasta el independiente, es obviamente independiente.

 —Muchas veces el cine independiente, no es garantía de calidad..

pda_salado media 003—Mirá los norteamericanos, por ejemplo. El 99% de las películas comerciales americanas me parecen horribles, pero el 99% de las independientes que hacen ahora también. En proporción me parecen igual.

Los productores independientes, aparentemente independientes, a veces usan la misma imagen que está de moda, y le ponen a eso todos los ingredientes que terminan en esos productos. No estoy generalizando, pero muchas veces es así.

—¿Es difícil la continuidad en este país? Como te recuperás después de cada película, porque estamos hablando de producciones importantes.

—Reconozco que cuando era más joven pensaba que me iba a dedicar a la publicidad menos tiempo. Hoy en día, sobretodo en Latinoamérica pensar hacer cine sin hacer publicidad es casi imposible. Solamente en los festivales o en algún cocktail donde la gente toma champagne, la gente piensa que está la línea del cine y la línea de la publicidad. En realidad, los directores, generalmente todos, hacemos las dos cosas.

Hay una visión un poco romántica de las dos cosas por separado, como si fuera incompatible. Si no hubiera publicidad no habría forma de armar esto. Nuestra productora tiene distintas áreas. Se produce para programas de televisión, documentales para History Channel, largos, publicidad constantemente, la imagen alterna de TNT. Tenemos Oficinas en Buenos Aires, Santiago, Puerto Rico. Yo trabajo todo el tiempo con rodajes en los Angeles. Ellos lo hacen muy bien. La publicidad también te da esas cosas, te permite conocer y trabajar con gente que labura con grandes directores como Gus Van Sant, Guillermo del Toro, tenés otros medios, adquirís experiencia, tenés más trucos..

—El amor odio con la publicidad.

—Salado es una productora con un equipo de gente. Gente con calidad que trabaja con todo tipo de publicidad. Todos tienen una relación de amor odio con la publicidad. Es muy difícil separar una cosa de otra. Hasta Fellini y Antonioni tuvieron que hacer las dos cosas. A veces hasta hay un poco más de exigencia e inteligencia en la publicidad, sobre todo en la competitiva, la que se exporta para afuera, para el mercado europeo y norteamericano. Lo único que importa es cómo trabajás, trabajás mal y nunca más trabajás. No importa si hacés lobby, si te hacés amigo de alguien, nada. Cosa que en el cine sí. Vos ves directores que han hecho una película tras otra mala y siguen laburando. Eso nos ha dado a todos, por lo menos a mi generación, una gran autocrítica; tenés que ser bueno sino no hay forma de trabajar. En los festivales también hay gente apegada a las formas. No hay ningún misterio. El año pasado la que ganó el festival de Cannes, de Ken Loach, me pareció un melodrama.

—¿Cómo se llega a hacer cine en Uruguay? Se puede hablar de dos caminos para hacer cine?

—Hay dos caminos. Una es pasarte todo el día de festival en festival para hacer cada cosa, cosa que me parece perfecto. Yo no tengo ni la personalidad ni el tiempo, he preferido seguir trabajando. Siempre es bueno las dos cosas juntas, sería lo ideal. Acá optamos por usar este sistema. Si estás en la línea de cine independiente que está más de moda, seguro que vas a conseguir más financiación. Pero sí, la factura de la película es indiscutible. Se trabajó de entrada con la idea de hacer una película controlada por esta productora. No necesitábamos ponernos a discutir sobre la idea. No soy muy afín de la idea de los festivales, talleres, todo ese tipo de cosas en las cuales vos llevás una cosa y todo el mundo la empieza a discutir. Tenés un cuadrado, pero lo lima todo el mundo y después queda todo muy redondo. Esta película se hizo así: Yo hice todo el guión, se mandó, a mucha gente le gustó, especialmente a un productor muy independiente, de la productora Saeta de España, que era socio de Isabel Coixet. Un productor independiente nato, que le gusta realmente experimentar con las cosas.

He preferido tener cierto control de los guiones, mantenerlo así. Sino terminás como esas películas que las pasan en HBO a las 3 de la mañana…

—Guionar y dirigir, ¿modificás mucho el guión en la dirección?

—Yo cuando escribí la película ya sabía más o menos como iba a suceder. No uso shooting board (dibujo de cada plano), tengo clara la estructura de cada secuencia. No soy partícipe de la improvisación. Hay muchas formas, hablo con los actores y les explico, hago un off de la vida previa de esos personajes. Generalmente no ensayo porque sino iría aburrido a la filmación. Está todo muy delimitado en el rodaje, pero no hay ideas preconcebidas

—¿Tenés un lenguaje narrativo, un estilo en particular?

—En publicidad yo me dedico a una cosa de vanguardia en el lenguaje. Ese lenguaje que a veces usan en el cine independiente es el que yo uso en publicidad. En esta película fui un poco para atrás, quise hacer un cine más narrativo. Hay una cosa muy dogmática en el cine, donde todo tiene que ser muy definido o muy evidentemente independiente. Cosa que en los grandes directores, vos no ves evidentemente un lenguaje, siempre hay una mezcla de caligrafías. Cuando dirigís todo el mundo se tienta de hacer todo de una manera, pero enseguida se descarta.

Yo varío mucho. Es difícil clasificar, por ejemplo mirá el cine americano, de repente aparece un David Lynch que rompe todos los esquemas. Cada persona, cada director. No hay una corriente intelectual, hay un cine de directores. “La cáscara” va en esa línea.

Tenés que ser muy fuerte cuando hacés una película. Si toda la vida dijiste una cosa. Sobre todo de una película experimental.

—Que decida el público entonces.

—Que decida el público, entonces.

“El baño del Papa”

Directores: Enrique Fernández – César Charlone

pda_charlonne_teresa_cesar_bkCésar Charlone reside en Brasil desde hace más de 30 años. Tiene una vasta experiencia en el campo de la publicidad, habiendo dirigido más de 700 comerciales para las marcas más importantes del mundo. En el 2002 se desempeñó como director de fotografía en “Ciudad de Dios”, dirigida por Fernando Meirelles, rol por el cual obtuvo una nominación al premio Oscar. Ha trabajado con directores como Tony Scott, Spike Lee o Walter Salles. Esta película fue codirigida junto a Enrique Fernández, reconocido director que desde la década de los 80 ha estado ligado al cine en Uruguay y Alemania.

Esta película participó en Cannes en la sección oficial del festival conocida como Una cierta mirada, al igual que la premiada“Whisky”, además de varios festivales internacionales. Actualmente se encuentra en cartelera y es un éxito de público.

 

“La cáscara”

Director: Carlos Ameglio

pda_pelis_cascaraDirector de “Salado media” realiza innumerables producciones comerciales para agencias y productos de varios países, ha producido proyectos ficcionales y documentales que han alcanzado difusión internacional y se ha embarcado en coproducciones con capitales europeos y norteamericanos. Carlos Ameglio trabaja para el mercado argentino, europeo y nortemericano. Su mediometraje “El hombre de Walter” ha cosechado varios premios en los festivales de cine de vanguardia. Su película “La cáscara” está próxima a estrenarse en Montevideo, después de una larga recorrida por festivales como New York o Shangai y anticipa ser un film innovador con un perfil de cine de autor.

 

“Matar a todos”

Director: Esteban Schroeder

pda_esteban 002 matEste realizador uruguayo en 1981 creó el centro de medios audiovisuales (CEMA) y desde allí fue protagonista del surgimiento de la expresión audiovisual uruguaya participando en más de 30 producciones como fotógrafo, guionista, productor y realizador.

“Matar a todos”, su última película es un proyecto que pretende arrojar luz sobre hechos que marcaron a todo el continente, abordando, además, una asunto inevitable para entender el siglo XXI, la elaboración de armas químicas. Mediante un thriller político, se plasma uno de los aspectos más recientes de la historia de América latina: La vigencia de la Operación Cóndor, cuando han transcurrido varios años de la reinstalación democrática en nuestros países.

 

“Polvo nuestro que estás en los cielos”

 Director: Beatriz Flores Silva

pda_beatriz y equipoEn 1982 se radicó en Bélgica, donde estudió Dirección de cine, diplomándose en el Institut des Arts de Difusión. En 1992 regresó al Uruguay para realizar el telefilm: “La historia casi verdadera de Pepita la Pistolera” que fue un ícono en el cine nacional. Entre 1995/2001, donde escribe, produce y dirige “En la Puta vida” coproducción de Uruguay/Bélgica/España/Cuba. Estrenado en mayo del 2001, es el film más visto del año en salas en el Uruguay.

La última película de esta realizadora, para estrenarse en el 2008 en Montevideo, está ambientada en los años 60 en Uruguay, donde el personaje principal es una niña. Por las características de esta coproducción, la nueva película de Beatriz Flores Silva asegura  ser un producto de alto nivel donde trabajan en conjunto técnicos nacionales y extranjeros, además de 100 actores uruguayos.

 



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