De Serrat a Sabina

Portada Noviembre 21st, 2007

portada_se_uy_11 La generación encontrada
Empezar así es mucho. Mucho. Dos pájaros de un tiro. Dos monstruos de la canción, juntos; entonces no queda mucho por decir. Solo esperar ver la magia fluir en el escenario.El oscuro. El luminoso. El bueno y el canalla. El soñador y el derrotado. La utopía y el hartazgo. El día y las quinientas noches. La poesía de los dos.Los dos músicos serán vistos y escuchados por un millón de espectadores alrededor de setenta recitales por España y América Latina. Desde Venezuela, tenemos un adelanto de lo que ha sido
Por Laura Federici


El uno con el otro
“Ser tú fue un poco más que transformar/ mi casa en tus talleres/ Cantar canciones de otro es tantear, su vino, su tristeza y sus mujeres”JMS JS

Habían cantado con otros ; Ana Belén, Victor Manuel, Fito Páez; pero nunca juntos. Tampoco hace falta imaginar la razón que llevó a unirlos. El gustazo entre dos que se admiran, el capricho y la inevitable unión de dos sobrevivientes. Ninguno la pasó fácil por estos años, pero lejos de perder la juventud y el coraje, renacen en esta gira, reafirmando la vida.

Ambos son animales de escenario, de su público, de comunicar más allá de lo que dice y suena, allá donde sucede el encuentro y la canción.

Dijo Sabina: “Una canción debe tener una buena música, una buena letra, unos buenos arreglos, una buena interpretación , y después una cosa que no sabemos bien de que se trata pero viene a ser lo que más importa”. Ambos saben de ese misterio.

Anárquico y caótico, se sabe uno. Metódico, serio, formal, cumplidor, puntual, es como viste el otro. Quien puede haber juntado estos dos?

Dicen que lo hablaban desde hace tiempo en madrugadas y copas, pero parecía siempre esas cosas que se dicen y se dejan. Los dos sabían que la empresa de cantar juntos no iba a ser fácil. Ya llevan más de cincuenta conciertos, y siguen vivitos y coleando, arrasando con las entradas en cada ciudad de paso.

Uno ha conservado su voz, el otro la ha ido adaptando a las posibilidades de una laringe hecha y vuelta a hacer, noche a noche en bares, rockanrolles y callejones hasta las tantas. Ambos han convertido las limitaciones en marca, y nunca han dejado de gritar las cosas por su nombre. “Así es Joaquín, lo tomas o lo dejas”, dice uno. “Yo me pongo en tus manos”, contesta el otro.

Son viejos cómplices y artistas que se admiran mutuamente. Sabina ha desempolvado una canción en honor de su compañero y amigo: “Cuando la escribí, aún no nos conocíamos, pero ya admiraba a Serrat”. Se trata de Mi primo el Nano.

 

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La vida privada de fulano de tal
Pongamos que hablo de Joaquín (“Degenerado y mujeriego, / con cierto aspecto de faquir, / anda arrastrando su esqueleto / por las entrañas de Madrid”).

Uno nació en Ubeda, Andalucía. Lo adoptó Madrid, sus bares, su movida y su asfalto. El otro pasó su niñez en Poble Sec, barrio barcelonés cerca de Montjuic y de la rambla del Barrio Chino. Uno de padre obrero y anarquista; sus orígenes humildes lo formaron humano y luchador. El otro, de padre comisario de policía, se crió en colegio de salesianos y salió calavera y soñador. Uno no pensaba moverse del Mediterráneo. El otro dice que soñaba con Nueva York.

Indiscutiblemente uno, es un referente del otro. Serrat creció con coplas de radio y tango e influencias francesas. Al otro lo movió el rock and roll, Dylan, Tom Waits, Los Beatles, aunque confiesa haber cantado canciones de Serrat a los turistas, cuando pasaba la gorra por el metro, en sus años de Londres donde se exilió un tiempo y donde dice “haber vivido sin construir nada, sin almacenar nada, sin coleccionar nada, sin sentar las raíces de nada y sin saber dónde y con quién iba uno a dormir”

Joaquín dedica gran parte de su energía a las letras y para su música ha sabido ser un verdadero artesano de sus canciones. Como reconoció una vez “Yo no termino mis discos, me los quitan de las manos”.

Serrat ha compuesto discos ininterrumpidamente durante cuarenta años. La voz sensata, la picardía suave, la coherencia ideológica. Una imagen con dimensiones de paradigma. Es querido por todos y admirado. Oponente ferviente de la dictadura, amante de la libertad y amado por todas las mujeres; guapo, sincero y soñador. Pero Serrat pudo mucho más que eso. Retó a la industria y al régimen, cantó en catalán y habló sobre poetas incómodos. Fue un referente social, político y musical.

La obra de Serrat muchas veces ha versado sobre poemas musicalizados basados en las obras de algunos de los más importantes poetas de ambas lenguas como Antonio Machado, Miguel Hernández, Mario Benedetti o Eduardo Galeano. Cuarenta años de carrera artística hacen que existan de Joan Manuel Serrat versiones firmadas por colegas, jazzistas, rockeros, cantantes líricos y orquestas.

El otro ha sabido convocar a un sinfìn de talentos como Pablo Milanés, Pedro Guerra, Aute, Manu Chao o Fito Páez, entre tantos. Lo sabemos todo de sus aventuras, amarguras, vicios y opiniones, su vida aparece transparente en cada canción.

Los dos son generosos con su obra y su talento. Ambos develan la verdad de las almas, uno con su filosofía de descaro y vida siempre políticamente incorrecta, el otro con la destreza de describir tiempos, sentimientos y utopías.

Cronistas de tiempos y deseos sinceros, transmisores de melancolía y esperanza, de lamentos y sentido del humor, compromisos, y pequeñas cosas de la vida, ambos conviven en la estructura sentimental de generaciones y tiempos.

 

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Dos pájaros en vuelo
Serrat cantará canciones de Sabina, y viceversa. Cantarán en catalán y en andaluz. Habrá todo un universo de ritmos, letras, estilos, formas de estar en el escenario. Del romanticismo a la rumba rumbera, del intimismo al rock and roll, el tango o el bolero. Están juntos y revueltos, como dicen ellos. ”Canciones suyas y canciones mías, canciones suyas que canta él y canciones mías que canto yo, pero también canciones mías que canta él y canciones suyas que canto yo y canciones de uno y de otro que cantamos los dos”, dice Serrat mientras Sabina sonríe. Serrat hará la canción del pirata, un poco rockero, y Joaquín hará Señora, que está muy lejos de su estilo, entre tantas otras sorpresas de música y escenario.

Sala de Espera, estuvo en el concierto, en Caracas

Y fue un placer, encontrarse a estos dos tipos, vestidos a su manera, alegres, y sobre todo dispuestos a hacer pasar una buena noche a los miles que fueron a verlos.

Serrat con su pinta de siempre y Sabina con su pinta de siempre. Entonaron las canciones que la gente quería oír, hicieron los chistes que el público esperaba y más que siempre volvieron a traernos esas melodías que a muchos nos emocionan, que a muchas parejas les traen recuerdos y lembrancas de tiempos idos.

¿De que valen los títulos de lo que cantaron?

Fue un popurrí de lo más variado y sus presencias, juntos, un regalo. Claro, que salieron al escenario ya sabedores de lo que quería la gente. Y sus pilchas, cambiadas cuando tenían que hacerlo, hasta en la segunda salida después del fin. Nada les tomó de sorpresa. Esta gira que abarca toda la geografía de España, –ya hecha– y casi todas las capitales de nuestra Sudamérica, los toma con la calidez de su público de siempre, que coreó las canciones mas viejas, que gozó como nunca de las bromas y que, quiera Dios, que se repita, todos los años del mundo.

“En esta vida lo importante no es lo que te ocurre sino cómo lo afrontas”
Joan Manuel Serrat

Fuentes consultadas:
www.dospajarosdeuntiro.es
“Sabina en carne viva”. Joaquín Sabina - Javier Méndez Flores - El País de Madrid



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