PORTADA_SE_uy_00_BIGNos abrió la puerta de su refugio. Libros, cientos, miles. Fotos, cientos; unas cuantas sobre la mesa. Cada una clasificada, perfectamente recuadrada, protegida por un suave papel. Dijimos nombres, lugares, fechas inciertas. Hubo silencios. Los necesarios para que se empiece a disfrutar de la presencia.
Mario y Raúl, su hermano menor, recordando si aquella palmera detrás de la foto es Montevideo o Barcelona con Serrat. “El sur también existe”, que difícil componer, hacer de una letra canción. Aparece otra foto, Matilde con su hijo. Aparece Luz. La foto de fin de año del Colegio Alemán. Otra vez Raúl. Viglietti, “A dos voces”. Fidel y García Márquez. El viejo apartamento de 18 de julio. Benedetti en Bs. As. Mario sentado, leyendo. Madrid. Roma, otra vez, Luz. | Laura Federicci

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pda_benedetti_02Que sería de nuestra memoria sin el recuerdo de lo que fuimos, de lo que confirma que seguimos siendo, aquellos, los mismos.

El paso del tiempo nos trae otras certezas, otras preguntas, otras incertidumbres. Mario Benedetti es parte de una historia, de muchas historias. Del Montevideo gris y lluvioso de “Poemas de la oficina”, del olvido y la memoria, de lo que permanece y lo que muere. La nostalgia fue siempre necesaria. La alegría también una bandera.
Los niños siguen jugando a la pelota, los amores siguen escritos, los exilios ya son otros. La historia está cambiando. O al menos, se cuenta de otra forma.
Mario Benedetti volvió a su centro querido, a sus viejos bares que ya no existen. Escribe. Sigue escribiendo con la fuerza brutal de un joven, con la fuerza brutal de un viejo.
–Qué diferencias ve entre los jóvenes de ahora y los de antes?
En los de antes estaba yo, es decir el pasado. En los de ahora está el futuro, siempre que hagan méritos para merecerlo.
–Porque cree que lo leen las distintas generaciones?
Para mí sigue siendo un misterio.
–Podemos decir que con “Poemas de la oficina” en los comienzos, el tipo de poesía que escribió fue diferente a todas las del Río de la Plata. Como encuentra esa poesía, ese rumbo?
Antes de publicar mi primer libro, yo encontraba que la poesía que se escribía en Uruguay y Argentina era demasiado esotérica, misteriosa, difícil de captar para el escritor. Por suerte, descubrí la obra de Baldomero Fernández Moreno, que escribía con sencillez una poesía excelente. Fue mi primera influencia, que luego se amplió con la lectura de Antonio Machado, Rafael Alberti, César Vallejo, etc..
–Si tuviera que elegir un café y una calle de cualquier país de su geografía. Cuáles serían?
Un café que ya no existe: El Sorocabana de la calle 25 de mayo, en Montevideo. Allí escribí íntegramente mi novela “La Tregua”.
–Hay en su poesía una reivindicación del optimismo?
Inmersos como estamos en la maldita globalización, cada vez me es más difícil ser optimista. Alguna vez escribí que “el pesimista es un optimista bien informado”
–Cuáles son los temas con los que solía soñar? Y ahora?
Los sueños no tienen época ni edad. Cuando joven uno a veces sueña que es un viejo, y cuando octogenario uno llega a soñar que es un niño.
–Qué lo inspira seguir creando?
En la actualidad es un refugio para mí, este año me han pasado varias desgracias, la muerte de Luz, mi señora, luego de 60 de un matrimonio bien avenido, el fallecimiento de la señora de mi hermano, también murió la madre de Daniel Viglietti, con el que somos muy amigos, en fin, ante la adversidad mi refugio como decía ha sido la escritura. Además de este último libro del que ya hablamos tengo otros tres más ya terminados que irán apareciendo de a poco, y sigo escribiendo.
–Qué lo llevó a colaborar con el último disco de “No te va gustar”?
Bueno, ellos me hicieron la invitación, ya conocía algunas de sus canciones, escuché otras y me gustaron algunas letras. Nos reunimos para conversar sobre cuál sería la forma de intervención en el disco y nos pusimos de acuerdo. Yo he escrito varias cosas para los jóvenes tratando de trasmitir algo de mi experiencia y me pareció bueno dejar mi palabra junto a un grupo que llega mucho a los jóvenes.
–De su último libro “Canciones del que no canta”, que poema elegiría para compartir con nosotros?


Soneto con tango
Bailar un tango es un descubrimiento
del aire / de la noche / del pasado
de un cuerpo femenino enamorado
y un eros protector / sin aspaviento

en el tango no cunde el desaliento
y cada paso vuelve renovado
porque en sus leyes nada es perdonado
y no se juega con el sentimiento

cuerpo a cuerpo el tanguero los enlaza
la pareja se olvida de estar triste
y entre ambos encuentran su medida

comprometido al fin con lo que abraza
cada uno es consciente de que existe
porque el tango es dialecto de la vida


pda_benedetti_capurroMontevideo, su ciudad
Su obra ha logrado universalizar la experiencia de una época y un lugar específicos.
En Argentina, Perú, México, España, Cuba, lo acogieron en el exilio; pero Montevideo fue siempre protagonista visible e invisible de su obra. “Montevideanos” (1959), o “Poemas de la oficina” (1956) muestra lugares comunes para personajes que se le negaban los sueños. Su libro “La Tregua” es llevado al cine y compite por un Oscar a mejor película (1974) donde se lo arrebata la magistral “Amarcord” de Fellini. Su extensa obra, sigue ininterrumpidamente. Títulos como “Gracias por el Fuego”(1965), “Primavera con una esquina rota”(1982), “El cumpleaños de Juan Ángel”(1971) “La borra del café”(1992), “Andamios”(1996), entre tantos, además de su producción poética completa por la que se le otorgó el premio Reina Sofía en 1999. En noviembre de este mismo año, recibió el Morosoli de Oro, junto a otras personalidades de la cultura uruguaya.
Benedetti es ganador de muchísimos premios y distinciones, pero su reconocimiento más importante se lo da la gente, esa conexión con un público que lo adora.
Nadie sabe el secreto. Lo cierto es que generaciones y generaciones siguen encontrando en su poesía o prosa, motivos para seguirlo descubriendo.
Hay siempre un cuento que nos trae aquellas tardes de nostalgia, memorioso. Un poema salvado del olvido. Un hombre que sigue escribiendo, como un refugio, una certeza.

Mario Benedetti

pda_benedetti_03Nació el 14 de setiembre de 1920 en Paso de los Toros, Uruguay, donde sus padres Brenno Benedetti (químico farmacéutico y enólogo) y Matilde Farrugia se conocieron y se casaron. En 1922 se trasladaron a Tacuarembó, capital del departamento, y poco después a Montevideo, donde en 1928 nació Raúl, el hermano menor, enólogo en su juventud, que años más tarde habría de destacarse en el dibujo comercial y en la pintura. Mario ingresó en el Deutsche Schule de Montevideo, donde completó los seis años de Enseñanza Primaria y aprendió alemán, lo que le sirvió posteriormente para ser el primer traductor de Kafka en Uruguay. Cuando en esas aulas se hizo presente el nazismo, fue inmediatamente retirado por don Brenno.

Durante dos años fue alumno del liceo Miranda, pero el resto de Secundaria lo cumplió como estudiante libre. En esos mismos años aprendió taquigrafía, que durante largo tiempo fue su medio de vida. A los 14 años empezó a trabajar, primero como taquígrafo, luego como vendedor, funcionario público, contable, periodista, locutor de radio, traductor. Se formó como periodista junto a Carlos Quijano, en el semanario Marcha. En 1946 se casó con Luz López Alegre, que falleció en abril de 2006. Durante quince años integró el personal de una importante inmobiliaria, llegando a desempeñar el cargo de Gerente General. En 1948 funda y dirige la revista Marginalia y luego integra la redacción del semanario Marcha, en el que llegó a dirigir la sección literaria. Como periodista trabajó en El Diario, La Mañana (donde codirigió con Álvarez Olloniego la página literaria “Al pie de las letras”) y La Tribuna Popular, donde comenzó a hacer crítica cinematográfica y teatral. Integró además el staff del Semanario Brecha, y colaboró con El País de Madrid, la revista Punto Final de Santiago de Chile, la revista Crisis de Buenos Aires, entre otras.
Formó parte del grupo de la Revista Número de Montevideo junto a Idea Vilariño, Carlos Martínez Moreno, Emir Rodríguez Monegal, Sarandy Cabrera y Manuel Antonio Claps.
Desde 1968 a 1971 dirigió el Centro de Investigaciones Literarias, de la Casa de las Américas, en La Habana, y además integró el Consejo de Dirección de esa misma Institución. De 1971 a 1973 dirigió el Departamento de Literatura Hispanoamericana, en la Facultad de Humanidades y Ciencias de Montevideo. En 1973 a raíz del golpe militar renunció a este último cargo y debió abandonar el país por razones políticas. Etapas de sus doce años de exilio fueron Argentina, Perú, Cuba y España. A partir de 1985, con el restablecimiento de la democracia en su país residió una parte del año en Montevideo y otra en Madrid.
Ha publicado más de 80 libros con más de 1200 ediciones y ha sido traducido a más de 25 lenguas. Su obra aborda diversos géneros: poesía, cuento, novela, ensayo y crítica literaria. Como humorista publicó numerosas crónicas bajo el seudónimo Damocles, primero en Marcha y luego en la revista Peloduro. Ha escrito además numerosas letras de canciones, reunidas en el volumen Canciones del Más Acá (1988) e incorporadas al repertorio de más de cuarenta cantantes, entre los que figuran Joan Manuel Serrat, Nacha Guevara, Los Olimareños, Daniel Viglietti, Alfredo Zitarrosa, Pablo Milanés, Soledad Bravo, Amparo Ochoa, Laura Canoura, Rosa León, los Gambino, Eduardo Darnauchans, Adriana Varela, Numa Moraes, Tania Libertad, Marilina Ross, etc. El recital A dos voces, de canto (Daniel Viglietti) y poesía (Mario Benedetti) ha sido presentado en veinte ciudades de América Latina y Europa.

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Canciones de lo inflamable

No te va gustar
La juventud y el porvenir vibra, cree y sigue. Misterios de la vida. No es casual que uno de los grupos más exitosos de la juventud en Uruguay, pida a Mario participación.
El éxito tampoco es una casualidad. La combustión es la unión de muchas energías. NTVG llena estadios, imprime éxito en cada nuevo disco que emprende. La voz de Benedetti suena calma, al final del último tema “De nada sirve”.
“Amor sin nadie, vaya cosa triste, sin nada que abrazar, miedo a que nos abracen, amar con alguien, vaya cosa buena”.
De nada sirve, nos dicen unos y otro afirma desde siempre y desde lejos, solo el amor.
Emiliano Brancciari
Cantante y compositor de NTVG
¿Porqué Benedetti en “De Nada Sirve”?
–Nos pareció que la canción necesitaba algo que solo Mario Benedetti le podía dar para que quedara redondita y así fue.
¿Qué significa Benedetti para vos en particular y para la gente de tu generación?
–Mario es fundamental para mí, para mi generación y para cualquier ser humano que tenga un mínimo grado de sensibilidad.
¿Cuál es el poema o frase que más significa en tu vida, de toda su extensa bibliografía?
Es difícil elegir, pero creo que me quedo con “la Tregua” y obviamente con los cuatro hermosos versos que nos regaló en el disco.



Comentarios

  1. 1
    Carlos Gutierrez/Sydney-Australia
    Abril 6th, 2007 a las 23:39

    Que les puedo decir, la revista es muy profecional,esta 100% buena, sigan adelante, la primera que lei el tomo 2, fue en el Britanico y me la robe y la traje para Australia, tiene unos articulos muy interesantes.

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