Arena, agua y rambla
Prof. Ricardo Piñeyrúa Marzo 7th, 2008
La práctica de deportes en las playas tiene una larga tradición en nuestro país, amparada por la vieja Comisión Nacional de Educación Física o por la espontánea organización de los concurrentes, quienes con su pelota bajo el brazo buscan el rincón en el que menos molesten, o la parte más dura de la arena para el picado de fútbol. También ha sido algo frecuente la aparición de alguna persona, que con un par de palos y una red, inicia los sets de volley.
Por Ricardo Piñeyrúa
En alguna época las playas de Montevideo tenían hasta tableros de básquetbol, y en vez de picar la pelota, ésta se arrastraba. Ni que hablar de las clases de natación, en alguna playa con piscina incluida como lo fueron las de Trouville y Ramírez.
El paso del tiempo hace imposible sustituir el picado de fútbol, pero desde hace unos años han aparecido otras expresiones de deportes playeros. Estos incluyen a las mujeres y transforman en espectáculos veraniegos algunos de los escenarios, especialmente el estadio de la playa Pocitos, centro de las principales competiciones.
El picado en la arena se transformó en Beach Soccer, y la selección es ahora una de las mejores del mundo; participa en campeonatos y casi alcanza el título. Sin embargo, se antepone Brasil, que de playa y fútbol sabe mucho.
Esta transformación formal del picado también ha llegado a otros deportes, y la actividad en la playa parece no tener fin: el volley de ambos sexos de seis y en parejas, el rugby y el handbol, ambas prácticas deportivas parecen adueñarse de las voluntades de los jóvenes y de los espectáculos veraniegos.
Entre cientos de banderas y camiones portadores de bandas de rock, el deporte playero se abre camino y parece ocupar un espacio de gran atracción, ya sea para practicarlo o simplemente para verlo.
En las arenas, desde Montevideo a Punta del Este, usted podrá ver juegos con distintas pelotas: grandes de fútbol, medianas de Volley, pequeñas de Handbal y hasta ovaladas de Rugby. La combinación del fútbol con el tenis o el volleybol también se hace presente.
La actividad deportiva, además de los éxitos del fútbol de playa, ha traído la clasificación de chicas y chicos al Mundial de Handbol, que se jugará en Cádiz (España) en junio. Es que en las playas se juegan campeonatos Nacionales, Sudamericanos y hasta Panamericanos, como éste que clasificó a los dos representantes uruguayos al Mundial.
Bajar a la playa implica esquivar a deportistas, y si va al agua no crea que la cosa es fácil. A los viejos y pocos surfistas se han sumado decenas -por no decir cientos- de jóvenes que invaden las playas, y uno los ve en bicis o en motos, recorriendo la costa para ir al lugar donde ese día decidieron ir las olas.
No hay sitio que se salve, ya que en cada balneario hay casas de venta de tablas e indumentaria, y en cada playa una escuela de Surf.
A las tablas corredoras de olas les compite el Windsurf, atrapando el viento en la pequeña vela y yendo y viniendo a lo largo de la playa, a toda velocidad. Como si fuera poco, puede encontrarse con los que andan en tablas, colgados de un pequeño paracaídas, y con cientos de niños que arrancaron con el Morey a correr sus pequeñas olas.
El verano da para mucho, y si no le gusta la arena o le da frío el mar, se puede enganchar en una carrera por la rambla o incluso subir al cerro de San Antonio en Piriápolis.
Una nueva expresión deportiva gana año a año más adeptos, moviliza a miles y detrás de ellos a decenas de empresas, que encuentran en esos deportes una magnífica oportunidad para promover sus productos.
Deja un Comentario