Ganar para no pedir milagros
Prof. Ricardo Piñeyrúa Mayo 5th, 2008

El fútbol es dinámica, tanto en su juego como en su vida. Pasa mucho constantemente y eso hace que algo que sucedió hace apenas unos meses, cinco para ser exactos, sea apenas un recuerdo de que jugamos muy bien ante Brasil, pero perdimos.
Por el Profesor Ricardo Piñeyrúa
Es que el último partido por eliminatorias fue el 21 de noviembre, y desde esa fecha hasta hoy la selección uruguaya ha quedado en el olvido, porque la atención se la han llevado el torneo local, la Libertadores y los conflictos caseros, que siempre se dan al inicio de cada temporada. Pero la lucha por llegar a Sudáfrica 2010 está ahí y no hay buen panorama, más allá de ese grato recuerdo de jugar bien y merecer mejor suerte, merecimiento que no da puntos ni consuelo a la hora de pasar raya. Desde que se inauguró el sistema de juego todos contra todos, a nuestra selección le ha ido mal. Participamos en tres y en dos no clasificamos. En las primeras disputadas para Francia ‘98, pese a que no jugó Brasil por ser el último campeón, terminamos séptimos entre nueve, superando apenas a Bolivia y Venezuela. Obvio es que no clasificamos, y como dicen las hinchadas, lo miramos por TV. Aquel Mundial inauguraría las 32 selecciones participantes y las sedes rotativas para todos, además de incorporar a un nuevo país en la lista de campeones, Francia, y mostrarnos a un nuevo rey: el argelino francés Zinedine Zidane.
Para 2002, el Mundial saldría de América – Europa por primera vez y además volvía Brasil a la eliminatoria, ya que el último campeón era europeo. La competencia fue entre diez equipos y a gatas. En la última fecha, los celestes conquistaron el quinto puesto y definieron su pasaje a Japón y Corea ante Australia en el repechaje. Volvíamos al Mundial tras dos ausencias: la de Estados Unidos y Francia, una vuelta apenas recordada por el cabezazo del “Chengue” y la remontada ante Senegal, la cual nos dejó la idea de que podíamos haber sido más. La gran Europa y su país central, Alemania, recibían el nuevo Mundial. Por un cambio en el reglamento, Brasil debió jugar la eliminatoria pese a ganar el “Penta”. Otra vez todos contra todos y otra vez los mismos resultados, quintos, tras los mismos cuatro, Argentina, Brasil, Paraguay y Ecuador. Al repechaje ante Australia, pero en esta oportunidad al Mundial fueron ellos, y nosotros otra vez ante el televisor. En estas eliminatorias arrancamos como siempre, goleando a Bolivia y perdiendo de visita con Paraguay. Hasta ahí todo bien, pero después, nada igual. A Chile, que siempre le habíamos ganado en casa, le empatamos; con Brasil, al que le habíamos empatado en los dos juegos anteriores de visitante, perdimos. Ergo, de siete puntos que teníamos en anteriores eliminatorias, ahora sólo tenemos cuatro, y al mirar la tabla nos asustamos, porque estamos sextos junto a Chile, debajo de Venezuela y Colombia. Pero a no desesperar, en realidad los puntos no son buenos y los resultados tampoco, pero queda la sensación de que estamos mejor, por lo menos hay orden y se juega bien, pero eso habrá que demostrarlo en las dos próximas fecha, porque todo esto era para llegar a los dos partidos de junio, ambos en casa ante Venezuela y Perú. La mayor vergüenza de la celeste fueron esas dos derrotas seguidas en casa, en particular la primera ante Venezuela 0-3 que le costó el puesto de técnico a Juan Ramón Carrasco. En esa etapa perdimos seis puntos de local que eran vitales y que de haberlos conseguido, nos hubieran colocado muy arriba en la tabla. En anteriores eliminatorias de esos dos partidos habíamos obtenido seis y cuatro puntos, respectivamente. De allí que al retomar la actividad de eliminatorias en el mes de junio, lo que suceda en esos dos partidos será vital. Si se recuperan esos puntos de local, si se llegan a lograr los seis que se disputan, la historia será otra, porque los celestes se sacarán la espina de los encuentros anteriores y enfrentarán el resto de la competición en otro marco, incluso en la tabla. Entre el sábado 14 y el martes 17 de junio, Uruguay casi se juega toda su chance para volver a un Mundial. Hay que ganar y ganar, no es que quede eliminado si no lo hace, pero ya habrá que hablar de milagros.
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