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Jamón del medio

Gabriel Pereira y Berro

Lo confieso, el jamón serrano, o crudo, es una de esas debilidades culinarias que me activan las glándulas salivares de solo pensar en él. Y si encontrás un lugar que lo tiene como “fuerte” de su carta, y encima bien trabajado, estamos ante una escena inmejorable. Por lo pronto, la tabla de jamones serranos está excelente. Bien servida, buen jamón, queso y aceitunas para acompañarlo. Y como detalles para “redondear” el disfrute: un toque de aceite de oliva y pancitos de manteca. Tremendo. Pero también se puede pasar por unos muy buenos ñoquis caseros de papa con salsa tres quesos. Y para los adictos al chivito al pan, hay de pollo y de carne con una salsita muy rica, y además lo hacen con jamón serrano.

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Madredeus? (comida portuguesa)

Canelones y Acevedo Díaz

Si alguna vez caminaste por las callecitas estrechas del Barrio Alto y te metiste en algún “bolichito”, o te sentaste a tomar un café “con” Pessoa. Incluso si te topaste con un libro de Lobo Antunes, aunque no hayas pisado Lisboa, la idea de tener en Montevideo un primer lugar especializado en comida portuguesa es de por sí agradable. Si además tiene unos “petiscos” (las “tapas” portuguesas) de bacalao y “rissoes” de camarón, sabrosos pero suaves, y unos platos que rompen prejuicios, mejor. Y es aquí donde yo pecador me confieso. Soy de los que esquiva la montaña de bacalao noruego en el súper en vísperas de viernes santo. Que mira de reojo a este pescado. Hasta ahora. Porque debo admitir que probé el mejor Bacalao de mi vida (perdón abuela): “Bacalhau con natas”. El pescado suave y de buena textura, el toque de oliva, las papas, el huevo duro y hasta el gratinado de pan rallado son equilibrados, distintos, sabrosos. Realmente un descubrimiento inolvidable. Acompañado con un buen vino tinto portugués. Una cena redonda. Se puede ir a cenar, o a “tapear” desde las siete y media; cualquiera de las dos cosas son gratamente recomendables.



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