uya_tablas El León Ciego
De Ernesto Herrera
Dirección: Ruben Yáñez
Elenco: Delfi Galbiati, Pepe Vázquez, Isabel Legarra, Catherina Pascale.
Teatro Solís / Vie y Sap 21 hs. Dom 19 hs.
Con el León Ciego uno tiene varias sensaciones. La primera es que, si bien está escrita en la primera mitad del siglo XX, podría cuajar en más de una época de la política uruguaya de fines del XIX hasta hoy.
Por Gonzalo Delgado

Hoy no son caudillos con divisa los que van a la guerra por sus partidos, pero más de un militante puede haber sentido lo que sentían ellos y acusar a sus líderes de “ser todos iguales”, como aquellos a los “dotores”, los políticos de la época. Otra es el valor histórico del texto, su actualidad ya mencionada, y el reflejo de una época de transición de la historia política y económica del Uruguay, reflejada en un momento del propio texto con la alusión al alambramiento de los campos como símbolo de ese cambio, y el montón de análisis y reflexiones que puede despertar en el espectador lo que la obra dice. Además de esto es una obra entretenida, resuelta en tres actos donde uno siente que no sobran diálogos ni escenas, que se lleva más que bien. Con momentos de humor y otros de hondo dramatismo, aunque personalmente haya sentido que por momentos la gente se reía de situaciones que no lo ameritaban, y con un texto directo y sólido. En el escenario, y desde la lateralidad de su personaje, Catherina Pascale se roba buena parte de la atención y el destaque, gracias a una formidable construcción del personaje “Pancha”. Dos apuntes: el siempre agradable entorno (estético, acústico, histórico) del Solís y la idea del programa de dos caras, una con la puesta en escena actual, y la otra cuando la comedia nacional la representó por primera vez, en 1947 y con Alberto Candeau a la cabeza del elenco.

 

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Moliére
Dirección: Laurent Tirard
Elenco: Romain Duris, Fabrice Luchini, Laura Morante, Edouard Baer.

Cuando una película del circuito comercial toma a un autor clásico, en particular un autor de teatro pero podría ser Beethoven, Mozart, Van Gogh o Velázquez, debo confesar que entro a la sala con dos temores (ambos cargados de prejuicios, lo tengo claro). El primero, y más habitual, que la masificación del personaje y el destino de público al que apunta la producción lo pasteurice, la otra, por cierto menos habitual en las superproducciones, que la intelectualización del personaje rumbee la peli por el camino del embole. Pues bien, esta Moliere zafó bien de esos dos temores. Por sus características me hizo acordar mucho a Shakespeare apasionado, una película disfrutable, entretenida, biográfica pero con toques novelescos de “falsa biografía” y que muestran al personaje antes de serlo cuando las cosas no van del todo bien y el camino que lo llevó a ganarse un lugar entre los grandes del teatro recién comenzaba a ser recorrido, El Avaro, El Burgués gentil hombre, El Enfermo imaginario, entre muchas otras, de por medio, terminaría convirtiéndolo en el referente del teatro que hoy conocemos. Cuando Jean-Baptiste Poquelin todavía no era Molliére.

 



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