El nuevo boxeo uruguayo PDF Imprimir E-mail
Usar puntuación: / 7
MaloBueno 
Columnistas - Prof. Ricardo Piñeyrúa
Viernes, 17 de Octubre de 2008 06:01

Por el Profesor Ricardo Pyñeirúa

La conquista de la Corona Mundial Juvenil de boxeo por parte de Chris Namus, parece ser solo la punta de un iceberg que es el resurgimiento del boxeo en Uruguay, que se manifiesta de diversas formas.

Muchos recordarán la época de las veladas de boxeo en el Palacio Peñarol, donde los viernes de noche con mucha concurrencia se desarrollaban combates memorables como los protagonizados por Santos Pereyra y el argentino Vicente Derado.

Washington “Cuerito” Rodríguez obtenía una medalla de Bronce en los Juegos Olímpicos de Tokio y nuestros boxeadores buscaban cartel en Buenos Aires, donde el “Tito” Lecture manejaba el boxeo mientras florecían el “Luna Park” y los campeones mundiales como Horacio Accavallo, Nicolino Loche y Carlos Monzón, entre otros.

Después pasó, sobre fines de la década de los 60 se fue apagando hasta casi desaparecer. Quedó encerrado en pequeños gimnasios, amateur, abandonado por un público que se sentó frente al televisor a ver algunos combates que llegaban del mundo, pero también allí pareció apagarse el impacto de las grandes figuras como Mohamed Alí y Mike Tyson.

Pero así como se fue está retornando, y lo interesante es la forma y las variadas expresiones que pautan su vuelta.

El desembarco en nuestro p aís de cadenas hoteleras, acostumbradas en sus matrices a organizar veladas boxísticas, fue como el primer impulso. Así en el Conrad o en el Radisson Victoria, las lujosas salas de congresos con sus gigantescas arañas de cristales, alumbraron los nuevos rings sobre mullidas alfombras.

Ir a ellos se puso de moda, así como se pusieron de moda los boxing clubs y la práctica se extendió en un sector socio económico al que antes no llegaba el boxeo.

La práctica y el entrenamiento para ese deporte ocuparon viejas canchas del desusado Padel, y allí hombres y mujeres comenzaron a saltar la cuerda, golpear bolsas y puchimballs y ponerse los guantes para pelear algún round.

La película ganadora del Oscar La chica del millón de dólares, protagonizada por Hillary Swank y acompañada por dos grandes del cine como Clint Eastwood y Morgan Freeman (los tres premiados con el Oscar), fue una invitación a las mujeres a sumarse al box y al kick boxing, ya fuese como un arte marcial, una forma de estar bien físicamente y hasta para defenderse.

Simultáneamente, desde el gobierno se impulsaba un proyecto denominado Knock Out a las Drogas, que propició la creación de decenas de gimnasios en todo el país -hoy más de 50-, donde ex boxeadores entrenan a más de 2500 chicos, en su mayoría de bajos recursos, con la idea de alejarlos del consumo de drogas a través de la competencia y el deporte.

La suma de estos variados factores ha puesto nuevamente en marcha al boxeo, que como siempre despierta apasionados debates acerca de sus virtudes o defectos; si es aceptable un deporte donde hay que golpear al rival y sobre los riesgos de andar dando y recibiendo piñas por ahí.

Uno de los primero que apareció fue Caril Herrera y ahora es el momento de Chris Namus, una bella mujer que boxea y llama la atención al punto que ya ingresó al mundo del show porteño participando en La noche del domingo, un programa que conduce Gerardo Sofovich.

La cuestión es que con Chris Namus el boxeo volvió al Palacio Peñarol, a la televisación en directo y a la conquista de una corona mundial, nunca antes obtenida por un uruguayo.

¿El box habrá vuelto para quedarse o es sólo una brisa pasajera? El tiempo dirá, por ahora acostumbrémonos a los rimbombantes apodos como “El Tiburón”, “El Mandíbula de hierro” o el que precede al apellido de Chris, “El bombón asesino”.


blog comments powered by Disqus
Última actualización el Domingo, 23 de Agosto de 2009 21:09
 


test1
Noticias

Nos visitan...

Tenemos 52 invitados conectado(s)

Nube de etiquetas

Lo más leido