El hombre de la pelota PDF Imprimir E-mail
Usar puntuación: / 0
MaloBueno 
Redacción - Portada
Jueves, 18 de Junio de 2009 06:44

Hacer click para ver la Versión impresa

En 1988 estaba en Alemania. Era tarde, quizás la una o dos de la mañana y miraba los Juegos Olímpicos de Seúl en un salón del instituto donde estudiaba. Compartía la tele con un alemán y no hablábamos, ya que de hacerlo no nos íbamos a entender. El me acercó una cerveza y, con gestos, me preguntó de donde era. Uruguay le dije, me miró y sólo dijo: Francescoli. Si hace 21 años, la síntesis de Uruguay para un alemán era un jugador de fútbol, en esta época tan mediatizada, donde los protagonistas del espectáculo se han transformado en figuras de referencia, ¿Es exagerado decir que Diego Forlán es el uruguayo más conocido del mundo? Creo que no

Por Ricardo Piñeyrúa

En el mundo globalizado, el entretenimiento manda y el fútbol es uno de ellos. Forlán es, no solo el más destacado uruguayo en ese mundo: es estrella de ese mundo.

Dos veces goleador del fútbol español y en ambas Botín de Oro de Europa -algo así como el goleador de los torneos europeos- y requerido por los más poderosos equipos del viejo continente, Diego sorprende por como es y por como manejó su carrera profesional.

Si bien la herencia lo ayuda -ya que su padre, Pablo Forlán, fue Campeón Mundial con Peñarol en 1966 y su abuelo, Juan Carlos “Nino” Corazzo, fue técnico de la Selección Uruguaya en 1962-, Diego es de los que ayudó a la genética con dedicación, trabajo, inteligencia y una fe en sí mismo que demostró en varias oportunidades.

La decisión de concentrar sus esfuerzos en el fútbol, pese a su talento para el tenis, fue la primera muestra.

Un conocido lo llevó a jugar a Peñarol, donde pasó poco tiempo. También estuvo en Danubio y a los 18 años decidió ir a Argentina. Según el propio Diego, empezó jugando en cuarta división y en menos de nueve meses ya estaba con los profesionales en Primera, teniendo como entrenador a Menotti, su primer gran técnico.

De allí en más su carrera está marcada por grandes pasos. Solicitado por el histórico técnico del Manchester, Alex Ferguson, fue a Inglaterra, donde estuvo de 2002 a 2004 y ganó un campeonato, pero jugó poco.

Ese 2004 fue crucial. Recibe una oferta para ir al Villarreal de España, un equipo menor que quería dar un salto en calidad y donde tendría la oportunidad de mostrar su talento: “Llegó un punto, con 24 años, en el que a mí sólo me preocupaba jugar, demostrar lo que valía, por lo que quería salir del banquillo y tuve que salir del club”, recuerda el futbolista.

Junto a otros sudamericanos y bajo la conducción de Manuel Pellegrini, Forlán fue goleador de España y ayudo a poner al “Submarino Amarillo” en las principales competencias europeas. Otra vez la inteligencia y la fe dejaron al equipo más poderoso del mundo para mostrar su juego y su valía. La vida le dio la razón.

Después de tres temporadas, pasó al Atlético de Madrid. Esta es historia reciente: con sus goles, el equipo madrileño volvió a la Champion League y él se quedó con el Botín de Oro del fútbol europeo, mientras los grandes de España se disputan su fichaje.

A la inteligencia demostrada, la fe manifiesta al elegir el fútbol y dar los pasos que le permitieran llegar a ser un jugador de nivel, hay que agregar otros aspectos de la personalidad y de la formación de Forlán.

Dotado naturalmente para los deportes, comenta: “Hice muchos deportes de joven porque iba a un club y allí practicaba muchas horas el tenis, el fútbol, la natación, el pádel y el esquí acuático. Después, ya en Inglaterra, aprendí a jugar al golf”.

Pese a ello, Forlán es un convencido de que los logros se alcanzan con trabajo y eso se nota en su esfuerzo constante en los entrenamientos.

Durante la concentración de la Selección en Corea, era el primero en llegar y el último en irse. Tras los trabajos colectivos, se quedaba practicando remate y definición con ambas piernas. “Para jugar al fútbol soy ambidiestro, pero para jugar al tenis no, soy zurdo. Al balón le pego con las dos piernas de manera indiferente, según me quede la pelota”, explica Forlán.

Hoy, cuando viene a Uruguay a defender a la Selección, se le ve fuera de los horarios habituales entrenar solo en los aparatos de musculación.

A su tesón se suma la formación: fue un buen estudiante que sorprendió cuando llegó a Inglaterra. “Aterricé allí por primera vez y me esperaban los medios. Se improvisó una rueda de prensa en la que contesté todas las preguntas en inglés, aunque estaba algo nervioso”, recuerda.

Su imagen es la de un tipo sencillo, acaso tímido y risueño, a quien sus ex compañeros del Manchester definieron como solidario, comprometido y sin interés por los lujos, la juerga y cosas superfluas.

Le inquieta el futuro de los niños, por lo que aceptó ser Embajador de la Unicef. “Es muy lindo; me siento orgulloso de que eligieran mi imagen para llegar a los niños uruguayos —confiesa-. Mi trabajo es ayudar en mi país en los temas de recaudación de fondos para Unicef. Poder hacerlo me satisface, porque hay que dar prioridad al tema de los niños”.

A los 30 años ha alcanzado la cima en el fútbol europeo. Un delantero define su juego con goles y él los hace; difícilmente puede ser superado por otro uruguayo en el mediano plazo.

Le quedarán otros desafíos como llegar al Mundial y lograr, tanto él como la selección, un buen desempeño para quizás cerrar su carrera con la selección. Pero es difícil que pueda quedarse tranquilo: en España, su nombre está en boca de los dos grandes y algún otro gigante europeo. Ante el futuro, es muy sereno: “Trato en el día a día de mejorar; si subo o no otro peldaño no depende de mí. Yo estoy muy agradecido al Atlético por fijarse en mí y contratarme, pero ya veremos lo que viene, aunque sinceramente yo no pienso en eso”.

Diego Forlán es el “uruguayo” del mundo. Su nacionalidad es coreada en los estadios y el eco llega hasta nosotros, provocando un orgullo especial. Con su semi sonrisa permanente, combina talento con el esfuerzo y sus palabras y actos son medidos.

Para ser nuestra cara al mundo, fue hecho a la medida.

Fuentes consultadas: Archivos 13ª0 - Radio Espectador. Revista Man. Colchonero.com. Diario El País.

Responde para Sala de Espera

—¿Cómo toma estar ante tanta exposición mediática siendo una persona de perfil bajo y hasta tímido, si se quiere llamar?

—Muy tranquilo. Sigo haciendo lo mismo de siempre, soy de estar mucho en mi casa, con mi familia y amigos.

—¿Cómo fue dar los siguientres tres pasos claves en su carrera: cambiar Peñarol o Danubio por Independiente, partir al Manchester y su posterior pase de uno de los clubes más grandes del mundo para emigrar al Villarreal?

-El cambio de Danubio a Independiente fue porque no tenía muchas opciones en Uruguay. Como me gustaba mucho el fútbol Argentino, hable con mi padre y decidí ir.

Luego, el paso por el Manchester United fue espectacular. Era el equipo que siempre me gustó y lo miraba mucho por TV. Al poco tiempo de estar jugando con ellos, fue increíble.

La decision de ir al Villarreal la tomé porque queria jugar más al fútbol. Estaba muy comodo en Manchester, pero no me estaba sintiendo jugador de fútbol y por eso fue la decision de irme. Entonces, apareció el Villarreal: la propuesta futbolistica era buena, llegaba Pellegrini, había jugadores argentinos y en lo económico también me convenía.

Lo importante de estas decisiones, es que fueron pensadas, analizadas y muy convencido de lo que queria hacer

—¿Cómo es su relación con la selección y qué compromiso siente con la selección?

-Mi compromiso con la seleccion es el mismo con el Atlético de Madrid como con los equipos en los cuales he estado. La diferencia es que al no conseguir los resultados esperados, se pone en duda el compromiso de todos.

Vea la revista en el formato impreso
Última actualización el Jueves, 18 de Junio de 2009 18:51
 

Agrega tu comentario

Tu nombre:
Tu dirección de correo:
Título:
Comentario:
Noticias

Comentarios

Nos visitan...

Tenemos 19 invitados conectado(s)

Nube de etiquetas

Lo más leido