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En climas húmedos, el simple alisado con secador no logra mantener el cabello lacio por mucho tiempo. He aquí algunas guías para usar la plancha de manera segura y con el menor daño posible
Por Magaly Rodriguez
Planchar el cabello sin maltratarlo demasiado tiene sus trucos. El paso básico antes de comenzar es aplicar un producto de protección termal, que resguarde la cutícula del exceso de calor para que no se reseque ni se quiebre fácilmente. Por lo general, éstos se consiguen en cremas y sprays que deben esparcirse uniformemente antes de usar el secador y la plancha.
El pelo debe estar seco y más o menos liso antes de comenzar, bien porque el cabello sea bastante lacio y ya se haya secado al natural, o porque se efectuó un primer alisado con secador si la melena es ondulada.
Acto seguido, se desenreda cuidadosamente el cabello antes de recogerlo. Con la ayuda de pinzas y ganchos, se separa en mechones individuales y no muy gruesos. Cada vez que se suelte un mechón a alisar, debe desenredarse de nuevo y tensarse con la ayuda de un peine o cepillo, para que el calor lo alcance uniformemente. Mientras tanto, con la otra mano, la plancha presiona el mechón casi desde la raíz hasta la punta.
Esta herramienta debe deslizarse en un movimiento fluido: si se detiene a medio camino o frena varias veces durante el recorrido hasta las puntas, pueden quedar distintas marcas horizontales en la melena. Para alisar con mayor comodidad el cabello de la parte posterior de la cabeza, es más cómodo separarlo por la mitad y llevarlo hacia los hombros. Se trabaja mejor estirándolo hacia los lados, y corrigiendo casi desde la raíz el ángulo en el cual se coloca la plancha. Si el cabello no queda bien liso, es preferible pasar la plancha por segunda vez que dejarla estacionada por mucho tiempo sobre cada mechón. Cabe acotar que estos utensilios pueden alcanzar temperaturas de hasta 200º C y pueden quemar fácilmente el pelo.
Las puntas también merecen atención. Si se desean bien derechas, basta con continuar el mismo movimiento recto de la plancha hasta el final. Para moldearlas hacia adentro o hacia afuera, hay que encorvar la muñeca suavemente en la dirección correspondiente, con un movimiento similar al que se usa cuando se modelan las puntas con el secador.
Para aplacar cualquier vestigio de estática luego del planchado, es ideal aplicar un sérum especial para brillo, que además sellará la cutícula contra la humedad. Sin embargo, es importante no excederse para que el cabello no luzca grasoso antes de tiempo. Si el tipo de cabello ya es naturalmente graso, es preferible omitir entonces este paso.
Existe un mito de creer que el uso de la planchita quema el pelo. Lo cierto es que si tienes una buena plancha no te va a quemar el pelo nunca, a no ser que te la dejes unos cuantos minutos en el mismo lugar sin deslizarla. Se han hecho estudios que aseguran que el secador es más dañino que la plancha para el cabello. Cabe acotar que la temperatura óptima para modificar la estructura del cabello, en la gran mayoría de los casos, es de 200ºC y exponer por un tiempo excesivo el pelo a esta temperatura puede dañarlo. Se debe aclarar que el efecto del uso rutinario de la plancha es la resequedad en el pelo, no la quemadura. Si se usa seguido la plancha es recomendable usar productos de protección y reparación, como se debe hacer generalmente si se usa secador.
Tecnologías adicionales
Las nuevas tecnologías han hecho de la planchita una herramienta muy útil. La emisión de iones adicional y la cerámica, además de la inclusión de turmalina, son avances tecnológicos que mejoran cada vez más su uso. La turmalina es una piedra semi preciosa que emite naturalmente iones negativos que cierran la cutícula, eliminan el frizz y emparejan la superficie del cabello para otorgar más brillo. Además, produce calor infrarrojo lejano, que por su longitud de onda es el más benigno para el pelo, pues penetra profundamente en el cabello, cambia la estructura y no daña la parte exterior del pelo, que es la más sensible.
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