| Perito Moreno |
|
|
|
| Redacción - Equipaje | |||
| Lunes, 21 de Septiembre de 2009 17:47 | |||
|
Por Pedro Camacho Dedicadas al Glaciar Perito Moreno, al sur de la Patagonia argentina, las anteriores líneas pertenecen a un poema llamado “Mi asombro”, perteneciente a una autora que se hace llamar simplemente Maripiel en una página de conocimiento compartido en Internet, llamada Latinpedia. En ellas se pretende describir lo indescriptible. Se resume en el sentimiento de presenciar la asombrosa grandeza y majestuosidad de la octava maravilla del mundo, como ha sido considerado por muchos. El glaciar Perito Moreno es parte de un conjunto de 47 glaciares que conforman el Parque Nacional los Glaciares, declarado patrimonio de la humanidad por la Unesco en 1981. Abarca una zona con cambios climáticos y paisajísticos muy variados y únicos en el mundo: desde la alta montaña hasta la estepa patagónica, todo a su alrededor cambia constantemente. La puerta de acceso a esta asombrosa cordillera es la ciudad de El Calafate, a 80 kilómetros del parque nacional. A El Calafate se puede llegar tanto por carretera como por avión, dependiendo más que todo de las posibilidades económicas. Con respecto a esto de la economía, es pertinente destacar que no es un destino turístico barato, ni siquiera para aquellos que van en plan semi aventurero (unos europeos que fueron recientemente como mochileros se sorprendieron cuando les fue cobrado hasta el derecho a guardar sus bolsos en lockers, mientras iban a caminar). Los precios vienen de la mano de una economía ligada principalmente al turismo. Ya hospedados en El Calafate, el mismo recorrido hacia los glaciares también varía desde los paquetes completos de guía turística -en los que se asegura el transporte de ida y vuelta y una explicación extensa de los fenómenos naturales de los glaciares-, hasta la contratación de taxis que lo llevan y buscan y le permiten contemplar las montañas en su propio tiempo. La mayoría de las personas que asiste a este destino turístico no pasan ni dos días en la zona antes de visitar al Perito Moreno. Una ansiedad los invade el saber que tienen lo indescriptible, lo que sólo la vivencia propia puede captar por completo. Es como conocer París y aguantar las ganas de ir a la torre Eiffel; o estar en Roma sin ir al Coliseo. El Perito Moreno es una inmensa masa de hielo con un frente de cinco kilómetros de longitud y 60 metros de altura. Su principal atractivo son las frecuentes rupturas: a veces desprendimientos de pequeños trozos de hielo, a veces de importantes paredes. Estas se deben a que el frente se encuentra a poca profundidad, haciendo que la presión que ejerce por avanzar se contraponga con el freno que encuentra en su base. En su avance, el Perito Moreno represa las aguas del Brazo Rico del Lago Argentino, por lo que el nivel del primero llega a elevarse hasta 30 metros sobre el del segundo, haciendo presión sobre los hielos y formando un dique natural. Este comienza a quebrarse, filtrando agua que va socavándolo hasta formar un puente entre el glaciar y la península que finalmente se derriba, en uno de los espectáculos más imponentes que puedan presenciarse. La última vez que esto ocurrió fue en julio de 2008, a sólo dos años de la de 2006 pero a 18 años de la anterior a ambas, dejando claro lo impredecible que es el suceso. Para visitar el resto de los glaciares más vistosos de la zona, una buena opción es tomar una embarcación que sale desde Puerto Bandera, situado a 50 kilómetros de El Calafate y navegar a través del glaciar Upsala, el Onelli y finalmente el Spegazzini. El Perito Moreno también puede ser visitado por vía acuática con aproximadamente 20 minutos de navegación por la pared sur del glaciar. Luego del desembarco se accede al refugio, donde los guías organizan los grupos y se inicia entonces una caminata por la orilla del Lago de aproximadamente 20 minutos hasta el Glaciar. Al llegar al borde del hielo, los guías colocan los grampones (elementos metálicos adaptables a las botas para caminar sobre estas superficies) a los excursionistas, quienes reciben instrucciones acerca de la forma en la cual deben desplazarse sobre el hielo. El recorrido sobre el Glaciar se prolonga durante más o menos una hora y cincuenta minutos. Algo para el recuerdo: tomarse un whiskey con hielo del glaciar. Hay una variedad de actividades alternas que también se pueden realizar en el Calafate y sus alrededores, para satisfacer a todo tipo de público: Para los que disfrutan los paseos a caballo, se realizan partiendo de la zona de la Bahía Redonda y permiten recorrer, entre muchos extraordinarios paisajes, las cuevas del Walicho y el ascenso al Cerro Frías, desde cuya cima podemos divisar en días despejados la majestuosidad de la zona. Los que sienten predilección por los paseos en 4x4, tienen gama de circuitos para recorrer con vehículos de doble tracción. El Balcón del Calafate y la Vuelta de la Colonia son dos de los más realizados. A quienes gustan de la pesca, El Calafate también ofrece paseos hacia centros pesqueros por excelencia. De tener suerte, quizás una trucha pueda ser su almuerzo al regresar. Para los más atléticos, existe una variación a la excursión sobre el Glaciar antes mencionada, denominada la Big Ice. Lo particular de esta excursión, recomendada sólo para personas entre 18 y 45 años, es que permite adentrarse al centro del glaciar Perito Moreno, donde se observarán increíbles lagunas azules, profundas grietas y cuevas. Si se atreve, podrá disfrutar del picnic más memorable de su vida. Los amantes de las compras encontrarán en El Calafate una amplia oferta de productos regionales para regalar y regalarse. Productos elaborados a base de licores, dulces, alfajores, artesanías y ponchos de pura lana de oveja hilados a mano y tejidos en telar, entre otras cosas. Si desea viajar al sur argentino, tome en consideración que es el inicio de las temporadas altas y bajas en la zona, los “barómetros” de la cantidad de gente y la fluctuación de los precios para viajes hacia y dentro de la zona. La temporada alta se inicia en octubre y culmina después de Semana Santa. En esta época hay mayor cantidad de horas de luz, lo que permite disfrutar durante más tiempo los paisajes y paseos. A pesar de las temperaturas más frías ?comprendidas en la temporada baja- no se restringen las excursiones a los glaciares, e incluso provocan el congelamiento de Bahía Redonda para disfrutar de unas tardes de patinaje sobre hielo. En general, un paseo a la Patagonia nos hace tomar conciencia de nuestro tamaño en el mundo y nos renueva el amor por la naturaleza. Nos permite tomar un respiro del trajín diario y entender que lo verdaderamente bello en el mundo se encuentra en un trozo de glaciar que cae al agua. “Mi letra es escasa. Mi explicación no alcanza. Mi alma se llena de él. Mi impaciencia por verlo. ¡Mi mayor asombro! ¡Éste que no tiene límite!” Para ver la nota original hacer click aquí
|
|||
| Última actualización el Martes, 22 de Septiembre de 2009 09:17 |