| Ilhabela: una isla en armonía |
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| Redacción - Equipaje | |||
| Domingo, 25 de Octubre de 2009 13:04 | |||
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En el litoral norte del estado de San Pablo, sobre el océano Atlántico, aguarda este verdadero refugio natural de aguas cristalinas y vegetación exuberante. Dicen que cuando el navegante italiano Américo Vespucio llegó a la zona en una de sus expediciones, escribió que si existiese un paraíso en la Tierra, estaría en esa región de Brasil. Invitados por Pluna pudimos conocer sus encantos y a vivir en total armonía con la naturalezaPor Magdalena Moline Zamora — Fotos: Eduardo Espiaut — Receptivo Brasil Agradecimientos: Pablo Elizalde - Gerardo Rodríguez Si hay algo que caracteriza a Ilhabela es el verde de su paisaje. Por su vegetación tan diversa y abundante, la isla es considerada la mayor reserva de mata atlántica del planeta. Por ello, sólo se pueden construir edificaciones en 15% de su superficie, lo que permite preservar su entorno natural. Colmada de senderos que se dibujan entre los árboles, plantas que crecen a lo largo y ancho de su territorio y con más de 200 cascadas que refuerzan su ambiente selvático, Ilhabela es el lugar ideal para aquellos espíritus intrépidos, amantes del turismo de aventura y del contacto con la naturaleza. Andar en bicicleta por caminos casi vírgenes, recorrer en 4 x 4 sus 300 kilómetros cuadrados de vegetación o hacer rapel en sus cascadas son algunas de las actividades que se pueden realizar si uno está hospedado en la isla. Eso sí, siempre con la compañía de un guía conocedor del lugar. Ilhabela es una excelente opción donde pasar las vacaciones y no sólo para aquellos que gustan del ecoturismo, sino también para quienes disfrutan del sol y del mar. De arena fina y amarilla y aguas cristalinas, en Ilhabela hay 39 playas que se extienden a lo largo de sus 130 kilómetros de costa. Y las hay para todos los gustos. Las del lado oeste de la isla, que miran hacia el continente, son de aguas calmas, casi sin olas, verdaderas piscinas naturales. En cambio, las del lado este son más salvajes, algunas casi desiertas, rocosas y de mar abierto; resultan un destino imperdible para los fanáticos del surf y para quienes disfrutan de playas más desoladas y menos contaminadas por la acción del hombre. Buceo, gastronomía e historias de piratasDada la cantidad y variedad de sus playas, Ilhabela es un lugar ideal para practicar todo tipo de deportes acuáticos. No en vano la llaman la “capital de la vela” por todas las competiciones internacionales y nacionales de yatching que se realizan a lo largo del año. El buceo puede ser una experiencia increíble no sólo por la infinidad de especies acuáticas que habitan en sus costas, sino porque bajo sus aguas se esconde un verdadero museo submarino, donde yacen 21 barcos hundidos. Al igual que el día, la noche también tiene su encanto, como no podía ser de otra manera en Brasil. El calor de su temperatura y de su gente invitan a disfrutar de una variedad de espectáculos y actividades una vez que se esconde el sol. En la “Vila”, como se conoce al centro de Ilhabela, hay cafés, heladerías, lugares donde escuchar música en vivo y teatros. No faltan tampoco tiendas donde comprar souvenirs, artesanías típicas de la zona o recuerdos de la isla. Para las compradoras más exigentes, también hay casas de marcas internacionales. Asimismo, a lo largo del año se celebran distintas actividades culturales, en su mayoría ceremonias o rituales religiosos, y uno no debería irse sin conocer el pequeño centro histórico de Ilhabela. La gastronomía merece un párrafo aparte. Reconocida por ser un lugar donde se pueden degustar platos preparados por chefs de prestigio mundial, en la isla hay distintos restaurantes donde uno puede deleitarse con los sabores de la comida local, rica en pescados, mariscos y sabores exóticos, o de la cocina internacional. La hotelería también es de primer nivel y hay alojamientos para todos los gustos: desde lujosos hoteles a posadas románticas que miran al mar o chalets en medio de la naturaleza. Y para quienes buscan unas vacaciones más económicas, existe la opción de ir a un camping. Si bien en Ilhabela viven 30.000 personas, éste número se cuadruplica en temporada. Esto ocurre no sólo por la belleza de la isla, sino porque la separa del continente un ferry que demora tan sólo 20 minutos y que zarpa cada media hora. Una vez destino de piratas, corsarios y navegantes, hoy Ilhabela es el lugar donde cientos de turistas encuentran en sus aguas y en su paisaje un refugio de armonía y serenidad. Refugio paradisíacoSituada a 210 kilómetros de la ciudad de San Pablo, Ilhabela está lo suficientemente cerca de tierra firme como para ir a pasar el día y lo suficientemente lejos como para encontrar tranquilidad fuera de las grandes urbes brasileras. Vea la nota original en la revista
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| Última actualización el Miércoles, 18 de Noviembre de 2009 17:24 |
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