Llegar no es arribar. Llegar es sentarse en un lugar y observar su naturaleza. Villa Soriano es uno de esos pocos lugares de nuestro paÃs donde el ingreso del nuevo mundo no perturba el lento y caudaloso andar del tiempo. Es sentarse y respirarlo. La historia habla
Por: Laura Federici — Fotos: www..com.uyEl RÃo Negro, el más importante dentro del interior de nuestra geografÃa, nace en Brasil, y divide al paÃs en dos partes. Toda vida y obra creada a partir del rÃo es parte de nuestra vida como nación. Indomable, este fue testigo de la fundación del primer poblado catequizado en la “Banda Oriental”, de la introducción del ganado por Hernandarias, de los que llegan y los que se van.
El español Juan RodrÃguez Serrano, integrante de la expedición de Magallanes, fue el primer europeo que avistó la desembocadura del RÃo Negro, navegando en la carabela “Santiago”, en enero de 1520. Unos años después el portugués Pedro López de Souza explora la zona y expresa: “No se pueden decir ni escribir las cosas de este rÃo y las bondades de él y de la tierra”.
Pero nuestra historia comienza mucho antes de lo que fuera registrado or los ojos del conquistador. El rÃo ha sido siempre un lugar donde confluyen civilizaciones por ser un lugar vital de alimento y sustento. Lo sabÃan los indÃgenas, lo sabÃan los invasores. El nombre de RÃo Negro, proviene de la palabra indÃgena Hum, nombre otorgado por los aborÃgenes que habitaban en sus costas e islas. Para el lenguaje de los guenoas, indÃgenas de la región, quiere decir “a mi” expresión que podrÃa traducirse como “nuestro”. RÃo nuestro.
Sus aguas, dicen, eran sanadoras. El Rey Carlos IV de España otorga a Soriano el tÃtulo de “Muy noble, leal y valerosa villa y puerto de la salud del Rio Negro”, debido a estas propiedades terapéuticas. Asà lo cuenta Adrián Stagi, director de la empresa Ecotours: “La fama de estas aguas deriva de la zarzaparrilla, por sus propiedades terapéuticas. Los virreyes las llevaban en toneles para la corte, y esto desarrolló el turismo en la villa. El antiguo Edificio Hotel Olivera en Villa Santo Domingo Soriano, da testimonio de este hecho”.
Historia de indios y catequizadores
Santo Domingo de Soriano constituye el asentamiento europeo más antiguo del territorio uruguayo. Sacerdotes de la Orden de los Dominicos lo fundan en 1664. Si bien la fecha exacta es cuestionada, es, sin dudas, la primera población del Uruguay. Fue emplazada originalmente en la isla del VizcaÃno, en la confluencia de los rÃos Negro y Uruguay, trasladándose posteriormente a tierra firme, probablemente debido a las inundaciones y ataques indÃgenas.
Los Misioneros de Santo Domingo no fueron Jesuitas sino Franciscanos. El primer objetivo fue evangelizar a los charrúas, pero su modo de vida errante y rebelde se resistÃa a ser culturado, asà que este intento de evangelización no cumplió con su cometido. Las miras de catequización pasaron, entonces, a los chanaes.
Las misiones jesuÃticas en América del Sur fueron un universo heterogéneo y contradictorio. En muchas de ellas los indios sufrieron el autoritarismo dogmático y la explotación fÃsica, mientras que en otras las comunidades indÃgenas cogobernaron en alianza con sacerdotes solidarios. Lo cierto es que los misioneros de Santo Domingo no estuvieron en ningún extremo, pero si “dejaban vivir con las mayores libertades”, a decir del historiador Orestes Araújo. Las construcciones asà lo demuestran. La iglesia construida allÃ, no es una iglesia cualquiera. Es una de las más antiguas construidas en nuestro paÃs, y se puede percibir en sus paredes, casi una respiración entre nuevo y viejo mundo. Ni su cristo ni sus imágenes guardan la impoluta obra de una teologÃa única. Las paredes de adobe con más de un metro de espesor, guardan imágenes únicas e irrepetibles de sus Santos, asà como la de un Cristo articulado de madera realizado por los indÃgenas o imágenes con cabellos naturales y vestimenta bordada con hilos de oro. El campanario, traÃdo en barco desde Europa, es el más antiguo del paÃs.
Pero no todo fue armonÃa y convivencia pacÃfica. En la noche del sábado 17 de agosto de1686 hubo una insurrección. Los que la iniciaron conformaban un grupo numeroso de indios pampas y serranos (macroetnia a la que pertenecÃa la etnia charrúa), que habÃan sido capturados cerca de Buenos Aires y trasladados: “Después de unos meses de estar en Santo Domingo Soriano, esos indÃgenas al mando de sus caciques Sacaperú y Don Ignacio, se levantaron en armas, incendiaron construcciones, mataron a gran parte de la guarnición que los custodiaba, como asà también a varios chanaes, llevándose en su huÃda parte de los ornamentos de la iglesia.”, comentan Lopez Mazz y Diego Bracco en su libro “Charrúas, pampas y serranos, chanáes y guaranÃes”.
Artigas, la villa y el gran amor
Artigas tuvo un vÃnculo muy fuerte con Villa Soriano. Nada más fuerte que un amor. Pero Isabel Velázquez fue una mujer olvidada a la sombra de la historia. “No es que haya faltado interés: hubo interés en esconder la verdad”, comenta Nelson Caula en su libro sobre la vida privada del prócer. Se sabe por documentos de la época que Isabel nació en 1760, por tanto tenÃa cuatro años más que Artigas. Sus padres eran José Antonio Velázquez y Petrona Muriñigo, oriunda de Villa Soriano, mestiza de evidente ascendencia chaná, con toda seguridad hija del cacique Diego Muriñigo. Junto a sus hermanos, el padre de Isabel se radica en la Villa al comenzar la segunda mitad del siglo dieciocho, logrando una posición social y económica de gran influencia en el medio. La historia del joven Artigas se emparenta con prestigiosas familias de Santo Domingo de Soriano, y especialmente con esta. Treinta años tenÃa Isabel y veintiséis José G. Artigas en 1790 cuándo unieron sus vidas. Isabel y José G. Artigas tuvieron 4 hijos: Juan Manuel y MarÃa Vicenta, MarÃa Clemencia y MarÃa Agustina, esta últimas fallecen siendo niñas.
Hoy, el solar de los viejos naranjos donde se forjó esta historia, luce un monumento a la escala natural, acorde a las miradas que tanto ha costado imponer durante décadas, sacándolo del mármol y la frialdad. Un Artigas en el contexto rural de su época. Joven, gaucho, padre de familia. El 19 de junio del 2010 se plantaron cuatro yvyrapytá, cada uno de ellos con el nombre de los hijos de Artigas e Isabel. Artigas sentado sobre un tronco de ceibo, meditando y mirando hacia Montevideo, tomando mate con un perro cimarrón y su hijo Juan Manuel, aguarda pacientemente, su verdadera historia. Villa Soriano guarda sus más celosos secretos de esta gran pasión que dura casi treinta años, y que dejó cuatro hijos, seis nietos, once bisnietos, treinta y cinco tataranietos. Hoy, una tataranieta vive en la Villa. Se llama Pascuala Diver Esther Acosta Bello, y según los lugareños, recibe de muy buen talante a cualquier forastero que quiera tener un encuentro con ella.
Hernandarias, el ganado y los charrúas
En 1611 Hernandarias, gobernador de Asunción, trae ganado a la Banda Oriental por la Isla del VizcaÃno, donde fue emplazada originalmente la Villa. Pero el emprendedor de tan audaz tarea, se encontró con un gran problema: los charrúas sostenÃan con firmeza y por la vÃa de los hechos que el ganado era de todos. No concebÃan la propiedad privada y menos de un animal, por lo tanto, lo tomaron como alimento y no hubo reproducción. Según Abella en su libro “Historia diferente del Uruguay”, los primeros intentos fueron un fracaso por partida doble: “Hernandarias se enfrentó a estos indios “infieles” por un lado y por otro al corrupto mecanismo burocrático del Poder”. La siguiente partida fue con vacas preñadas. La misión fue cumplida y nuevas vacas y toros se reprodujeron en un vasto y cálido suelo.
El ganado, elemento clave que hace diferente nuestra historia, daba posibilidades nunca antes pensadas. Se ampliaban entonces las posibilidades productivas, la autonomÃa y soberanÃa, y mejoraba la calidad de vida de todos y la libertad de cada uno. El caballo jugó también su papel clave en esta historia. A decir de Abella, “un nuevo “nomadismo” apareció en la pradera”. Y fue, precisamente, a través de esta pequeña villa que el ganado entró a todo el vasto territorio de la Banda Oriental, a tal punto, de determinar el destino de paÃs agrÃcola-ganadero que hasta el dÃa de hoy rige al Uruguay.
Esto es sólo parte su extenso legado. La empresa Ecotours organiza interesantes viajes al pasado de la mano de capacitados guÃas turÃsticos con un perfil histórico, mientras se llevan adelante varios emprendimientos. Si queremos visitarlo, unas cuantas casas de hospitalarios lugareños se pueden arrendar para pasar unas noches en este lugar y disfrutar de su paz. No en vano fue y continúa siendo el lugar elegido por el ex presidente Tabaré Vázquez para pescar y descansar.
Todo es cercano, cálido y accesible en esta pequeña villa. La historia sigue respirando en cada piedra, en cada relato de sus casi mil habitantes. Ahà está: en el mural que Fabián Bonilla pinta en la escuela rural Nº 57; en los platos que prepara humeantes Marita en el Restaurant “La Familia”; en “El orejero”, el artesano del pueblo; en las máscaras pintadas de Juan Alberto Artega o en el reluciente Museo Maeso. Este pueblo pescador a orillas del RÃo, anfitrión y solidario, orgullo de todos los orientales, mantiene una luz especial que guardan sus calles, sus esquinas, su muelle, su iglesia, su enorme y silencioso timbó, forjando presente sobre la tierra de nuestro pasado.
Fuentes: www.villasoriano.net | “Historia diferente del Uruguay” de Gonzalo Abella, Ediciones BetumSan | “Artigas Ñemoñare” de Nelson Caula, Ediciones B
“Charrúas, pampas y serranos, chanáes y guaranÃes” de Diego Bracco y José López Mazz. | Agradecimientos: Lic Silvia Pose y Adrián Stagi.
Datos para agendar
Casas para alquilar: Mulle Zimerman 45304340
Cabañas Municipales: 4530 4144 Junta Local.
Ecotours: Adrián Stagi - www.ecotours.com
“En Familia” Comida Casera Marita
Soriano se vistió para el Bicentenario
Dentro del marco del lanzamiento del Bicentenario, Soriano ofrece una propuesta cultural que abarca varios puntos del Departamento. La Intendencia de Soriano consolida sus polÃticas de desarrollo turÃstico, apostando al turismo fluvial. Consiste en aprovechar los recursos naturales que se presentan a lo largo del trayecto del RÃo Negro desde su desembocadura en el RÃo Uruguay hasta la ciudad de Mercedes. El Catamarán “Soriano I” es una embarcación con capacidad para 50 pasajeros y 4 tripulantes que ofrece una ambientación que ofrece calidad y confort. El servicio tiene diferentes horarios de salida y los destinos varÃan (Sauce de Doña Pepa, Villa Santo Domingo Soriano, Barrancas Coloradas). El pasado 27 de febrero se lanzaron los festejos del Bicentenario y el 28 fue el turno de Soriano y la Marcha del “Grito de Asencio”. Luego de un paseo en el lujoso Catamarán, la ciudad de Mercedes se preparó para recibir a miles de uruguayos, implementándose una plaza de comidas donde se ofrecieron platos tÃpicos de nuestra gastronomÃa, sumándose una gran actividad cultural y artÃstica con 3 escenarios ubicados en la rambla de la ciudad. MartÃn Buscaglia, Fernando Cabrera, Murga A Contramano, fueron algunos de los artistas invitados y Jaime Roos acompañado por un show de fuegos artificiales como broche de oro. Dentro de las figuras que presenciaron el festejo, se destacó el Presidente José Mujica que cerró el evento al dÃa siguiente con un acto en Asencio y luego una sesión de Ministros.
Los festejos del Bicentenario seguirán durante todo el año en distintos puntos del paÃs. Para seguir el calendario de actividades, está disponible la Web www.bicentenario.uy.
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