Reducir, Reutilizar, Reparar, Reciclar: eso es lo que nos propone la cultura de las Erres para poder vivir en un mundo sostenible. También ese es el mensaje de la obra de títeres Re-Ciclo, un viaje a través de los sentidos sonoro y visual que nos regalan Compañía DeLaNube y Títeres DeLasArtimañas
Por Evelyn Aixalá — Fotos: Nicolás Pineda.Américo Huertas es un singular granjero que observa asombrado los ciclos de la naturaleza a partir de una semilla que se convertirá en una flor que será el néctar que libará una abeja y más tarde el fruto de un gusano que después se transformará en mariposa y así hasta cerrar un ciclo que volverá a repetirse, como se suceden el día y la noche. Ese es el argumento de Re-Ciclo, una obra en la que apenas hay texto pero que nos invita a dejarnos llevar por las imágenes plásticas de unos títeres que hablan con sus movimientos acompañados por una música envolvente.
Se trata de una propuesta comprometida con la conciencia ambiental, con el reciclaje y la importancia del residuo orgánico: “La idea es que no todo se descarte de forma exprés”, nos dice Anda Dalva, titiritera y gestora cultural de DeLasArtimañas. “Por eso, los materiales que se utilizan también son reciclados; los títeres están hechos con polifón sacado de un colchón viejo”, añade Ignacio Lois de Compañía DeLaNube.
Sus imágenes plásticas están inspiradas en leyendas ancestrales de los pueblos originarios, de ahí que uno de los personajes más importantes en la obra sea Ucaí, una aborigen de tamaño humano que baila entre el público y llena de magia la historia. “Ellos cuidaban el ecosistema”, dice Ana refiriéndose a los charrúas, “y eso está bien recordarlo en estos tiempos en que estamos al borde del colapso ecológico”.
Ana y Nacho están convencidos de que el teatro es una poderosa herramienta pedagógica que conmueve e invita a la reflexión: “Uno no es el mismo después de asistir al teatro, es un acto muy mágico que permite el encuentro con el otro”. La obra, además, apunta a generar preguntas, no a determinar respuestas: “Es un discurso abierto que no da nada por sentado para que ellos utilicen la imaginación y creen el universo que quieran”. Eso, unido a la casi ausencia de texto y al hecho de que los tiempos en la obra a veces son lentos, “a menudo ocasiona ansiedad o violencia en los niños que viven en un mundo donde todo sucede a un ritmo vertiginoso”.
Aunque la pieza fue concebida para ser disfrutada por público de todas las edades, ha sido representada sobre todo en escuelas y en cumpleaños infantiles. En el futuro estarán trabajando en una nueva propuesta, Expedición Galaktea, un viaje que se centra en la necesidad de preservar el recurso del agua.
La conciencia ecológica también nos llega de la mano de Mija, el negocio de Florencia, una joven artesana que realiza creaciones en cartón, principalmente muebles y juguetes. Se trata de diseño sustentable y para ello intenta reutilizar cartón que a su vez puede ser reciclado, ya que tanto la cola como el barniz que emplea son orgánicos, y procura que el papel con el que decora sus creaciones no sea satinado. “El objetivo al crear es ser consciente del material que se va a usar así como del gasto de energía que implica su elaboración y distribución”.
Mija nació el día en que Florencia, que por entonces trabajaba en un documental en el que un Quijote recolectaba basura en un asentamiento irregular, vio cómo los niños eran capaces de idear sus propios juguetes a partir de desechos y ella misma construyó un caballo de cartón: “Me gustó la idea de trabajar con ese tipo de material y aquí estoy”.
Los niños del asentamiento presentaban sus creaciones al programa “Hechos con desechos”, convocado por el Centro Uruguay Independiente (CUI) y Educación Ambiental de la Intendencia de Montevideo desde 1997, una propuesta que promueve la educación ambiental en materia de residuos urbanos. Florencia denuncia que todavía no hay una conciencia medioambiental en Uruguay: “A muy poca gente le interesa comprar porque el material sea reciclable más que por lo original del diseño”, como dice haber podido comprobar en la feria Hecho Acá donde, no obstante, la respuesta del público fue buena.
Florencia considera que faltan más iniciativas que eduquen a la sociedad, y en especial a los niños, en la cultura de lo sostenible para crear un mundo mejor. Una de ellas es Repapel, una organización civil que busca, a través de la sensibilización, la educación y la formación, cambiar los patrones de consumo y descarte, y así mejorar el medio ambiente y la calidad de vida de los individuos. Repapel se integra a las actividades escolares de instituciones públicas y privadas en las que los niños clasifican el papel y el cartón de desecho de la escuela y la comunidad y participan de diversas propuestas educativas.
Cuatro iniciativas que proponen una sociedad comprometida con el medio ambiente donde los niños sean parte esencial de ese cambio. La idea es que todos podamos ser un poco Américo Huertas y miremos asombrados cómo la naturaleza realiza sus ciclos sin interrumpirla, evitando que la locura del consumo haga que desechemos las cosas casi antes de ser usadas.
Por más información: Re-Ciclo: http://www.titeres.com.uy Mija diseño sustentable: http://cartonmija.blogia.com Revive la experiencia del Impreso On-line
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