viernes, octubre 20, 2017
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“Es una historia real pero también un cuento de hadas”

Antes de ser estrenada en Montevideo, Mi Mundial, ya se había asegurado su presencia en el Festival de Cannes. Pero antes todavía, el libro de Daniel Baldi no solo tuvo muchas ventas sino que una enorme repercusión. Tanto, que buena parte de los niños que fueron al casting para la película, habían leído el libro. Sobre la película, los cuentos de hadas, la vida real y alguna cosa más, conversamos con el director de Mi Mundial, Carlos Morelli.

Por Gonzalo Delgado

Morelli no había leído el libro, pero cuando Lucía Gaviglio lo llamó para que reformara un guión al que no le encontraba la vuelta, no sólo lo guionó; lo terminó dirigiendo (es su primer lergometraje) y editando (junto con Santiago Bernardik). Terminó atrapado por el proyecto.

-¿Qué te atrajo o despertó tu interés en el proyecto?

-Primero fue el interés de Lucía (Gaviglio, la productora) el que me llamó la atención. Luego, la frescura del relato en sí. Una novela corta que estaba escrita desde un lugar muy personal y genuino; luego fue la proyección narrativa que yo mismo visualicé en esa historia.

-¿Por qué te pareció que valía la pena llevarlo al cine?

-Porque es una historia local, universal y personal, todo al mismo tiempo. Con ideas y valores que comparto y comprendo. Porque es una historia real pero también es un cuento de hadas (el cebollita que llega a la final del mundo). Porque en Uruguay hay muy poco contenido para público de esta edad y el cine es una herramienta perfecta para comunicarse con los chicos.

-¿Cuánto cuesta pasar un libro a guión y qué es lo más difícil de pasarlo a guión?

-Cuesta mucho… muchísimo… Y lo más difícil es que la novela está escrita desde la voz interior del personaje y la película se cuenta “desde afuera”, con imágenes, con acciones. Encontrar en esa voz interior una estrategia narrativa que te permita estructurar un relato es muy difícil. El autor de la novela cuenta con una voz en off que es expansiva y lo explica todo. El autor del guión debe encontrar la forma de narrar la historia con imágenes que se auto expliquen, y a su vez hacerlo con un presupuesto acotado.

-¿Cómo fue el proceso de paso de guionarla a dirigirla?

-Nada fuera de lo común. Una vez cerrado el guión, el guionista dentro mío se fue a dormir, y vino el director que comenzó a despedazar ese guión en la búsqueda de la mayor eficiencia narrativa y visual. Luego el director se fue a dormir y vino el editor y volvió a despedazar el trabajo del director (la película la editamos Santiago Bednarik y yo).

-¿Qué particularidades tiene dirigir a niños? ¿Fue muy distinto el trabajo con cada uno de los dos? Desde afuera da la sensación que son muy distintos entre ellos.

-Sí. Ellos son actores y personas muy distintas y además sus personajes son distintos. Dirigir niños es interesante, divertido, estimulante. Ellos todo lo cuestionan y no tienen respuestas políticas. Si no te creen, si no te entienden, no lo pueden simular. Hay que estar muy preparado porque tampoco es posible dar muchas vueltas o intelectualizar mucho para comunicarse con los chicos. Todo es muy sencillo, honesto, franco, hay que estar muy descansado también porque ellos tienen mucha energía, y también hay que tener paciencia. Ser padre de dos chicos ha sido de mucha ayuda para dirigir esta película.

-¿Cómo fue cada casting? Sé que en el caso de Facundo “castinearon” en varios equipos.

-Fueron castings convencionales. En cada caso se determinó un perfil, las necesidades, las características del personaje que necesitábamos. Se discutieron las opciones y las ideas, se llegó a un ideal teórico que guió la búsqueda real, y luego se eligió. El casting de niños de Uruguay es toda una novedad. No hay muchos chicos con experiencia. Pero al final fue como cualquier otro: hay algo que te vibra en las entrañas cuando te encuentras con el actor que va a SER el personaje que creaste y con el que conviviste durante años (como guionista). Es ante todo una situación de suerte y azar. Hemos tenido mucha suerte de encontrar el cast que encontramos (niños y adultos).

-¿El del pibe humilde al que el fútbol puede cambiarle la vida, y a su familia, es un tema -por lo menos- regional (si no mundial), eso te genera la expectativa de que la película pueda funcionar más allá de Uruguay?

-Ojalá. Sospecho que sí, porque estamos en una época dónde el acceso a contenidos de otros lados es cada vez más abierto. Hay muchas plataformas desde la que podremos exponer nuestra historia y encontrar muchos espectadores alrededor del mundo interesados en nuestro cuento de hadas.

-¿Qué te generó saber que se proyectaría en Cannes?

-Cannes es la meca. El mayor mercado. La ventana ideal desde la que cualquier realizador y productor podría desear exponer sus obras. Para nosotros llegar allí fue un largo proceso porque primero tuvimos que ser seleccionados en el Mercado de Guadalajara, y luego, de entro los seleccionados de en Guadalajara se elige un grupo de películas que el festival de Guadalajara presenta en Cannes. Sentí orgullo, sentí alegría. Sentí satisfacción de saber que lo que habíamos hecho estaba sonando y siendo escuchado en el más importante foro de cine del mundo.

De cargas, sueños y penurias

Antes de su estreno, la selección Sub-15, la Sub-20 — en plena disputa del Mundial- y el cuerpo técnico de la selección uruguaya, vieron Mi Mundial. Tras ello, el Maestro Tabárez dio su visión sobre la película: “Tiene muchas vertientes: primero la dimensión social, cuál es la mayoría de la extracción de los futbolistas que tienen sueños y condiciones para concretar esos sueños; el entorno familiar que tiene relación con ese entorno social y habla de las penurias, de las dificultades de como el niño sin quererlo, ni él ni su familia, se transforma en la posibilidad de futuro de su familia y esto es una carga pesadísima. Habla también de cómo es este tránsito del fútbol infantil y juvenil (…), que trae cierta fama y en nuestro país eso es una señal de ascenso social, que los niños y jóvenes lo ven y, como no saben manejarlo, también es una carga dura”. También habló del entorno de los niños-jugadores con condiciones y de su entorno. En particular algunas figuras “que juegan con la ilusión y los sueños de los niños y también muchas veces con las penurias, las dificultades y, por qué no, con las ilusiones y sueños de su familia”.

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