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Geoparque Grutas del Palacio

A menos de tres horas en auto desde Montevideo, las Grutas del Palacio son la principal vidriera del Geoparque que lleva su nombre y que además cuenta, en un radio de poco kilómetros, con muchas otras atracciones de sencillo encanto y para intereses variados como una reserva de flora y fauna, estancias turísticas, formaciones rocosas con pinturas rupestres, parques, lagos y ríos.

Por Guillermo Pellegrino — Fotos: Laura Arias

Ubicado en un área de 3.600 km2, a pocos kilómetros de la ciudad de Trinidad (capital del departamento de Flores) Grutas del Palacio fue designado en 2013 por la Unesco para integrar la red de Geoparques. Pero antes de comenzar a describirlo, la pregunta se impone: ¿Qué es un Geoparque? Es un concepto relativamente nuevo que se usa para un territorio al que hay que conservar, por su patrimonio singular y valioso. Además, en su gestión, debe aplicarse una estrategia sustentable de desarrollo territorial e incluir también activamente a las comunidades locales. Grutas del Palacio y su área circundante resultó ser el segundo lugar en Latinoamérica en recibir tal distinción; Araripe, en el norteño estado de Ceará, en Brasil, fue el primero, en 2010.

Con una amplia gama de paisajes, paseos y opciones de hospedaje en la zona, el Geoparque uruguayo, uno de los casi cien que hoy existen en el mundo, tiene con qué seducir a los visitantes. Ubicadas dentro de un predio arbolado y muy bien mantenido, con un viejo casco de estancia acomodado como Centro de Visitantes para dar la bienvenida al turista, se destacan las Grutas del Palacio, una formación natural de roca, con una extensión de casi 400 metros. Recientemente integradas al Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SNAP), son cavernas de areniscas ferruginosas del período cretácico superior (su antigüedad se calcula en unos 70 millones de años), formadas naturalmente. A esta conclusión se llegó tras varios estudios de especialistas, quienes terminaron descartando la primigenia idea de que eran construcciones levantadas por la población indígena de la zona.

A pocos kilómetros de las grutas, en Andresito, se aprecian los extensos lagos artificiales formados cuando se construyó la represa de Palmar, sobre el Río Negro. Hay pequeñas playas de finas arenas, desde donde se disfrutan bellísimos atardeceres, y espacios aptos para camping, pesca y práctica de deportes náuticos.

Cruzando el Río Negro se encuentra el Parque Bartolomé Hidalgo, cubierto por una gran variedad de especies forestales, con su respectiva información en coquetos paneles de madera. Un lugar ideal para disfrutar del aire, la tranquilidad y el silencio. Entre sus formaciones rocosas, sobresale una de gran tamaño, que se asemeja a la cabeza de un cocodrilo, formada hace unos 270 millones de años.

Otro punto de atracción, fundamentalmente para los interesados en temas geológicos y arqueológicos es el área rupestre de Chamangá, también incluida en el SNAP. Aquí, además de praderas naturales, afloramientos rocosos, “islas” de monte nativo y una gran biodiversidad de fauna y flora, está la mayor concentración de pinturas rupestres del Río de la Plata (hay 44 registros pictográficos relevados), además de restos arqueológicos.

Para completar la información al visitante, como dato paralelo vinculado a la historia reciente del Uruguay, hay que señalar que en esta zona nació Rául “El Bebe” Sendic, líder del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros. Pero en la actualidad ya no quedan vestigios de la humilde casa, en pleno campo, en la que nació y vivió unos años.

Ya en relación al contacto con la naturaleza y quienes la habitan, a sólo 3 kilómetros de de Trinidad, se encuentra la Reserva de Flora y Fauna Dr. Rodolfo Tálice, a la que se puede acceder a través de una bicisenda. Es un lugar que seduce a los adultos, pero fundamentalmente a los más pequeños porque, en una superficie de 75 hectáreas (de las cuales 19 son parquizadas), conviven, en un régimen de semi libertad y perfecta armonía con el paisaje, unos 1.500 animales de más de 135 especies. Pueden verse carpinchos, venados de campo, ciervos axis, alpacas, yacarés, ñandúes y una gran cantidad de aves de praderas, bañados y montes; y visitar el reptilario, que sorprende con su importante colección de especies autóctonas y exóticas.

En el área del Geoparque, al ser Flores un departamento de gran tradición agrícola ganadera, el turismo rural también es muy fuerte. Hay varias estancias turísticas y hoteles de campo como La Estiria, la más acondicionada y con gran afluencia de huéspedes todo el año. Pero con sus cascos antiguos remozados y distintas comodidades, El Silencio, La Esperanza, seducen por igual a los turistas como albergues ideales para poder descansar, después de disfrutar de las muy variadas actividades que ofrece este rinconcito de Uruguay.

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