miércoles, diciembre 13, 2017
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Bienestar digestivo y calidad de vida

Claves para tu día a día

Conservamos un estilo de vida saludable cuando realizamos ciertas actividades y tenemos actitudes cotidianas que favorecen la mejor calidad de vida. La repetición de esas actividades y conservar la actitud frente a ciertas situaciones, es lo que define el estilo de vida.

Se ha comprobado que mantener un estilo de vida saludable asegura a corto plazo la vida en bienestar, favoreciendo en diversos aspectos nuestra cotidianidad y ayudando a disfrutar los momentos especiales. Lograr un estilo de vida saludable requiere incorporar o modificar conductas. Sucede que muchas personas no lo intentan, y esto repercute en su bienestar diario, acumulándose malestares que pasan a ser parte de las sensaciones molestas cotidianas. Comenzar por identificar esas molestias con las que se convive, es un buen paso para modificar el estilo de vida, apuntando al bienestar.

Una de las molestias más frecuentes y que la mayoría de las personas las padecen en algún momento de su vida son las gastrointestinales, muchas veces se hacen permanentes, y conviven con ellas a lo largo del tiempo. Los trastornos digestivos funcionales más comunes son: la hinchazón o distensión abdominal, el estreñimiento o lentitud del tránsito, gases y flatulencias, estando todas estas molestias relacionadas. Pueden agudizarse y percibir otras sensaciones más dolorosas como puntadas o retorcijones. En muchos casos, con simples cambios en la alimentación es posible corregirlos: consumir verduras y frutas tanto crudas como cocidas, incorporar el consumo diario de lácteos fermentados con probióticos, beber agua pura en cantidades suficientes como parte de otras actividades saludables, son de gran ayuda. Estar atentos a estos síntomas nos ayudará a anticiparnos a las complicaciones.

El aspecto emocional juega un rol fundamental en estos trastornos pues nos quitan confort y disminuyen la capacidad de disfrute del día a día. En muchos casos simples cambios en el estilo de vida en particular en la alimentación, se logra una mejor salud digestiva. De a poco intentar superar esas molestias, nos ayuda a sentirnos aliviados, y esa sensación ayuda a que estemos atentos a ese cambio, tratando de conservarlo para vivir en plenitud, nos cambia la actitud.

Cuidar la salud digestiva también implica cuidarnos en el conjunto que hace a nuestro estilo de vida, sumando. Por eso es importante considerar las siguientes claves:

Claves para conservar el bienestar:

Es importante conocer el peso corporal. Si tienes un peso normal, está bueno que lo controles periódicamente, de manera que si hay un aumento leve, poner atención a tiempo. Si la curva ascendente persiste, tratar de identificar los cambios que puedan estar provocando ese incremento. Las causas pueden ser múltiples, hay que ir actuando paso a paso comprobándonos a nosotros mismos que es posible, sin agobiarnos con grandes esfuerzos. Cuánto antes nos anticipemos mejor, por eso es importante conocer el peso corporal saludable y controlarlo. Lo mejor es pesarse periódicamente en la mañana, antes de desayunar y llevar un registro.

Un desayuno sano y rico con lácteos descremados como yogures con probióticos, frutas frescas y panes integrales, es de gran ayuda para comenzar el día. Además de aportarnos nutrientes esenciales y fibra, el desayuno nos asegura un mejor rendimiento, y salir de casa listos para enfrentar el día. Sus beneficios son válidos si desayunamos cada día, para lo cual, si no lo hacemos, será necesario acostumbrarse incluyéndolo a diario. Evitar salir corriendo sin desayunar depende entre otras cosas de tener previsto el desayuno, eligiendo las opciones que más gusten. Es importante tener los alimentos disponibles y que sean de fácil consumo, para facilitar que se incorpore el hábito de desayunar. Desayunar cada día es un gran logro, que instalado no se puede abandonar, pues nuestro cuerpo lo pedirá.

Respetar los 4 tiempos de comida es importante. Luego de desayunar estaremos en las mejores condiciones para realizar nuestras actividades alrededor de 4 horas, sin sentir apetito y mantener nuestra alimentación en un balance. Comer fraccionado y cada 4 horas evita que comamos cantidades abundantes. Cuidar de no saltearse ninguna comida es importante, más si lo hacemos con frecuencia. Si no es posible hacer una comida completa, evitar el ayuno prolongado, consumiendo una fruta o un yogur hasta que sea posible una comida balanceada. El cuidado de los horarios de comida se hace un hábito, y será de gran ayuda en el logro del bienestar.

Una sensación de pesadez es probable que aparezca luego de comer rápidamente, en general cuando el apetito es excesivo o estamos estresados. La masticación lenta y la serenidad a la hora de comer, cualquiera sea el tiempo de comida, evitará la sensación de pesadez que nos enlentece y molesta, evitando esa sensación de bienestar diario que buscamos.

Es posible que nos cueste dormir si cenamos e inmediatamente nos vamos a la cama. Debemos ayudar a nuestro aparato digestivo, dándole tiempo para hacer su trabajo. Si esperamos un buen rato, seguramente podamos descansar mejor. Es importante observar este aspecto: al llegar a casa en la tardecita tener prevista la cena, evitando el picoteo para cenar más tarde. Una cena temprana es una excelente forma de cuidar el bienestar asegurando un buen descanso.

Muchas veces no sabemos por qué nos duele la cabeza, lo que evita la concentración, el rendimiento y la capacidad de disfrute. No desayunar, pasar muchas horas sin comer o no beber suficiente agua pueden ser causa de ese dolor molesto. Tan sencillo como no pasar más de 4 horas sin comer o beber agua, serán parte de las conductas que lo evitarán, predisponiéndonos mejor al día a día.

Y como se comenta al inicio, la regularidad digestiva es clave. Movilizar el intestino regularmente evita molestias y muchas veces depende de cuánto cuidado pongamos para lograrlo. Vivir de prisa puede inducir a que no respetemos la necesidad de ir al baño, y esta conducta reiterada provoca un enlentecimiento del tránsito, con las consecuentes molestias. Estar atentos a mantener la regularidad será un hábito y para incorporarlo hay que ayudarse. Una excelente ayuda son los yogures con probióticos especiales para facilitar el tránsito, consumidos diariamente. También considerarlos en situaciones especiales, como aquellas que sabemos estaremos corriendo el riesgo de perder la regularidad, como un viaje, o simplemente no poder estar en casa, o en el caso de las mujeres en el período menstrual. Conocer esas situaciones como detonantes de la molestia, ayudará a estar nada más que atentas para evitar las consecuencias. Anticiparnos a la alteración del ritmo intestinal es una actitud, tengamos en cuenta estas opciones saludables y efectivas. El buen ritmo natural a nivel digestivo, sin duda será parte del bienestar.

Es importante buscar en cada uno aquellas conductas y actitudes que debemos incorporar para lograr el mejor estilo de vida, dándonos el tiempo necesario para el cambio. Si respetamos el ritmo, si estamos atentos a los detalles que hacen al cambio, es posible lograr ese estilo de vida que asegura la mejor calidad para disfrutar cada día.

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