miércoles, diciembre 13, 2017
últimas noticias
Inicio | Portada | Once Tiros: Nos dijimos todo

Once Tiros: Nos dijimos todo

El baile mueve la pista. Músicos y escenario se funden. Son la misma ola ascendente, la misma boca que canta y respira. Saltan, se chocan, gritan, se calman. Hacen eso llamado rock. Allá arriba, a luz plena, un grupo llamado Once Tiros predica el goce y la paz, y le planta cara al mismísimo demonio.
“Tapame la boca/ por si hablo de más/ mis palabras filosas/pujan aquí, de emocional/ No me atrevo a mentirte, nunca te haría mal, y quizás sea el miedo a darnos leña, a darnos mal. Nos dijimos todo, no fingimos nada, despojame el odio, y dame tu calma, dame tu paz” | Imán

Por Laura Federici — Fotos: Mika Alvarez – www.mikaalvarez.com

“Todo nace muy inocente. En todo grupo de amigos siempre hay uno que le gusta tocar la guitarra. Ese era yo”, dice Pablo Silvera hoy vocalista del grupo. Le gustaba la música desde que tiene recuerdos, y siempre quiso crear canciones. “Como no era bueno para los covers, hacía canciones”. Pero la vida empuja y lo llevó a ser frente y voz de una banda hoy conocida como Once Tiros. La humildad los enmarca y su juventud no los delata. Son músicos con trayectoria larga y extendida. La banda lleva casi veinte años de música y son hoy uno de los grupos más fuertes de la escena nacional.

Los noventa

Nacieron en un barrio donde antes había una cárcel y muchos garajes abiertos para todos, muchos bailes de cuadra, muchos mediotanques cortando esquina. Punta Carretas, hoy entre restós y cafés gourmet, se abría paso a fines de los noventa entre empedrados y jóvenes haciendo vereda.

“Once tiros nació así, como por casualidad. Éramos mil. Siempre tocando, armando bandas en garajes. Sí, la Vela Puerca también salió de ahí, pero un poquito más arriba”, dice Pablo, como si hablara de un continente. El barrio marca, te hace huella, aunque hoy casi ninguno viva ya por allí. “Parvadomus, disco inaugural, habla de ese mítico lugar donde nosotros tocábamos”, dice satisfecho, y bien lo puede afirmar ese primer trabajo.

Grabaron cinco discos. Han ido mutando y redefiniéndose, buscando en oscuras aguas. Desde el reggae y ska, hasta el rock más potente. Desde la multitudinaria escena, a espacios más íntimos. La historia la fueron contando en sus canciones. El tema Maldición refleja, según su creador, el sentir adolescente atemporal. Cree que allí radica que guste tanto a jóvenes: los sentimientos de desasosiego y rebeldía corresponden a esa etapa.

Su horizonte se fue ampliando a medida que pasaron los años y su música no fue ajena a eso. “Veníamos de una explosión del pop latino y nos quisimos poner en una vereda diferente creyendo que despotricar contra otros géneros era rock. Lo cierto es que de a poco vas empezando a respetar todo tipo de música, y a ver cosas de valor que antes no veías”.

Hoy les dicen Los Tiros y algún día se propuso un nombre menos contundente, pero fue en vano el intento. “Nos quisieron cambiar el nombre sí, y estuvimos a punto. Pero no, quedó ese que salió quién sabe de dónde aunque hay un vago recuerdo de que fue en las noticias, en una placa. Nos gustó. Así arrancó y nos empezamos a anotar en cada toque con esa bandera”

El Gran Buenos Aires

Esa bandera hoy la levantan cientos y cientos de jóvenes en ambas orillas. Argentina los conoce hace rato, fueron abriendo aguas cuando las mismas bandas que crecieron con ellos empezaron a desaparecer. Las mismas que surgieron, en la crisis, y que por una razón u otra, iban pereciendo en el camino.

Cada uno de sus discos sale de un momento de vida importante para ellos. “Teníamos tremenda movida de bandas, fue un momento emergente, nos cruzábamos, viajábamos al interior. De pronto, algo de esa efervescencia de los 90 y principios de 2000 -que fue maravillosa- empezó a quebrarse. Muchas bandas como Sordromo, Vinilo, Guatusi, Bufón -que fueron de nuestra generación y nacieron con nosotros- se fueron desmembrando. Eso nos daba mucha tristeza, ahí salió el disco Momento extraño, y fue realmente un momento raro. Ahí, en ese tiempo duro fue que decidimos ampliar y cruzar a Buenos Aires. Ya otras bandas como La Tabaré lo habían hecho, somos rioplatenses”. Once tiros cruzó, abrió, puso pecho. Más bien corazón. Hoy llenan el Teatro de Verano, y en Buenos Aires los reciben con banderas y camisetas selladas.

“Cuantas luces encendidas /mostrándolo todo hasta las heridas/ si no fuera por tus labios/ lavándome el cuerpo/limpiándome el daño/ qué sería de mi sin tener un lugar donde ir a morir/ qué sería de mi sin tus brazos mujer no dejándome ir “
Qué sería de mí

Por el barrio Palermo, se abre el toque y se aglomeran adolescentes, jóvenes y no tanto. El show dura más de dos horas, incansables ellos, de pura fiesta. Se saben una a una las letras. Las bailan y exorcizan cada uno de sus demonios en frenético baile. Y quedan en paz. “Sí, nos siguen de hace mucho tiempo. Es cierto que ellos mismos generan como un ritual, donde se cantan, se hablan, lo teatralizan. Puede ser sí que sea pogo, ska, o como se quiera llamar. Es un baile fuerte, y puede ser que en Argentina sea más potente todavía. Es el baile que ellos encuentran, porque Once Tiros ya es una entidad que habla por sí misma y ellos, nuestro público, la reconocen y se comunican al margen de nosotros. El Sr. Once Tiros se va moldeando, casi sin nuestra voluntad. Respondemos y componemos frente a esa entidad. Es algo un poco místico”. Puedo dar fe. Trotsky Vengarán, telonera del show en Buenos Aires, puede dar fe. Uruguayos que cruzaron a verlos pueden dar fe. La banda es una con la gente de un lado, y de otro.

“Me preguntan muchas veces qué mensaje tengo, qué quiero decir a los jóvenes. Yo no tengo ni quiero decir mensajes. Creo letras y hago música, porque ahí salen mis venenos también. Si se reflejan es parte de todo eso, de buscar sacar lo que no sirve y buscar una vía de entendimiento. Estamos inmersos en una sociedad y lo que duele se saca. Esa sensibilidad se ve reflejada en el otro. Más no hay”, aclara buscando no decir y diciéndolo todo. No hay mensaje y sin embargo el mensaje es claro. Se toca el pelo enraizado en sus pesamientos, pleno y oscuro, mientras certifica las palabras. Los ojos verdes planean y buscan aterrizar perfectamente en la idea. No puede haber mensaje más certero. La diferencia, el otro, el demonio y la paz, el ojo que mira y está atento en el sentir propio y ajeno. “Estás generando todo el tiempo una comunicación. Yo tengo que entender lo que está pasando, yo antes estuve donde ellos están. Cuando se junta mucha gente con mucha energía, siempre hay riesgo. Vos estás tratando de generar una comunión y un ritual con todo eso”. Una mirada, gesto, distancia o silencio, aplana cada semilla de violencia. Los espectáculos empiezan, suceden y terminan, limpios de todo conflicto. Tiene estrella, y ahí hay magia, también.

“Quién iba a decir que aquí, la mugre vale oro /Quién iba a decir que aquí es donde llora el lobo/ A veces lo más normal es un tiro en la cabeza/ una vida sin contar a nadie le interesa”
El soldado

Parvadomus, Glamour y violencia, Momento Extraño, Imán y Bunker. Cada disco un momento y lugar. “Cada disco nuestro fue respondiendo a una realidad. Parvadomus es la génesis, de donde salimos. Glamour y violencia, contraste entre una y otra realidad que vivíamos. Imán, logramos seguir y no sabemos porqué, apareció algo magnético entre nosotros, aunque se habían idos los vientos, no nos habíamos separado. Bunker, estamos encerrados haciendo lo que queremos y seguimos acá”. Su último disco, Bunker planea un refugio contra el bombardeo. Más rock dentro del rock. Su video promocional con el tema Que sería de mi está realizado con El Gran Gustaf como figura central interpretando personajes. Para muchos, este es el álbum que mejor los define. Rockero, rebelde, dispara sobre todo lo que está mal, y redime al amor como último refugio.

Bunker en la calle

  • Producción Artística: Bruno Andreu, Santiago Bolognini y Pablo Silvera
  • Preproducción realizada en La Cocina del Diablo, Mangrullo Sala y Macedonia Estudio.
  • Grabado en Vivace por Christian Algarañez y en Estudio Peloloco por Emilio Ferraro.
  • Mezclado y Masterizado por Christian Algarañez en Estudio Panda (Bs.As.)
  • Drum Doctor: Irvin Carballo
  • Producción Ejecutiva: Rodrigo Mautone, Claudio Picerno y Once Tiros
  • Fotografía: Eugin Cöre
  • Diseño Gráfico y Dirección de Arte: Maqui Saravia.

Próximos Shows:

  • 22 de Julio
    Cine Teatro Helvético
    Nueva Helvecia 19 Horas junto a Delirium Tremens
  • 18 y 19 de Agosto
    Montevideo Music Box
    Av. Dámaso Antonio Larrañaga 3195

Disfrute de la revista Digital

Chequear también

La Semana del Documental DocMontevideo

La Semana del Documental es el espacio de exhibiciones del DocMontevideo, Encuentro Documental de las …

Diego Muñoz: De fuegos y sartenes

Diego Muñoz es hoy uno de los principales chefs peruanos. Empezó su formación en gastronomía …

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *