sábado, octubre 21, 2017
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Sylvia Sosa

Partera, fundadora de Nacer Mejor

Montevideo ¿Cuándo y cómo decidiste dedicarte a lo que hacés?

En verdad nunca había pensado en ser Partera. Fue algo que descubrí en profundidad y de lo cual me enamore en el nacimiento de mi hijo mayor Nicolás, hace 25 años. Era bastante joven, y cuestionadora de lo que “socialmente” se esperaba para el nacimiento de un hijo. Había visto varios años antes un video de un nacimiento en domicilio, tan en armonía, tan respetuoso con la madre y el recién nacido, tan bello en la mirada de lo que estaba sucediendo, que en ese momento no me quedó dudas de que el día que yo tuviera un hijo, “quería eso mismo”.

Y en verdad el nacimiento de Nico fue pura belleza. Pienso que los nacimientos de nuestros hijos nos marcan a las mujeres, hombres y familias de una manera única, pero para mí esa experiencia fue de las más empoderantes de toda mi vida. Después de atravesar un parto, las mujeres somos invencibles, podemos con todo. Me enamoré primero de mi pequeño hijo, y luego de lo increíble que es la naturaleza y de la perfección de nuestros cuerpos de mujer, capaces de nutrir y gestar durante 9 meses para un día abrirse de manera increíble y dejar que nuestros hijos lleguen al mundo.

Al poco tiempo no me quedaban dudas: quería ser partera para permitir que muchas más mujeres tuvieran la oportunidad de vivir un nacimiento tan respetado como había sido el de mi hijo, y para que las familias tuvieran la posibilidad de elegir otro tipo de llegada al mundo para sus hijos, con respeto y amor.

En el año 1998, con otras colegas también Parteras, le dimos forma a “Nacer Mejor”. Desde entonces ha sido una propuesta que ha crecido enormemente, transformándose en un proyecto de muchos donde la tarea principal es acompañar a las distintas mujeres y sus parejas en la travesía del embarazo, nacimiento, puerperio y crianza, desde el respeto por la diversidad en las elecciones. También acompañando y sosteniendo todas las diferentes opciones para el nacimiento, incluido los nacimientos en domicilio, y trabajando cada vez más para que los nacimientos en las instituciones de salud se transformen en acontecimientos donde prime el respeto profundo por lo que esta sucediendo en ese momento único e irrepetible en la vida de esa mujer, ese bebé, y esa familia.

¿Qué es ser activista, si es que te consideras así?

Nunca lo había pensado en profundidad, en cuanto a si yo me defino activista… pero sí lo soy. Pienso que ser activista, viene de estar activa, en movimiento. Estoy en movimiento constante en defensa de los derechos sexuales y reproductivos, en especial aquellos vinculados al embarazo y nacimiento.

¿En qué momento de tu trabajo decidiste relacionarte con temas comunitarios?

La manera en que acontecen los nacimientos, es un tema que debería involucrarnos a todos como sociedad. Hay un dicho que dice: “cuéntame como son los nacimientos en tu país, y te diré en qué tipo de sociedad vives”.

Cómo suceden los nacimientos nos arroja una mirada indirecta sobre el papel, rol y lugar que como sociedad le damos a las mujeres. De alguna manera en un momento de tanta vulnerabilidad como es el nacimiento de un hijo, esperamos que las mujeres sean obedientes, sumisas y poco protagonistas. Que permitan todo tipo de intervenciones sobre sus cuerpos sin protestar ni cuestionar y sin ser partícipes en la toma de decisiones. Depositándose en manos de los que saben en vez de confiar en sus propios cuerpos, desconectadas de lo que sienten, necesitan y sobre todo de sus bebés. En la mayoría de las instituciones los bebés llegan al mundo para encontrar un alto nivel de intervenciones de rutina bastante violentas, que a pesar de saberse no ser necesarias siguen realizándose por cuestiones de protocolo. Son separados del pecho y brazos de sus madres, pues es más urgente pesarlos y medirlos que respetar ese primer encuentro. Son puestos bajo luces potentes para que no se enfríen, examinados con sondas la mayoría de sus orificios y aspirado el contenido de su estómago. Luego puestos en una balanza dura y fría, estirados para medir, y finalmente vestidos totalmente, para poder volver a encontrarse con los brazos de su madre. No todas las instituciones y médicos trabajan de esta manera, por eso es importante estar informado y elegir la forma en que nacerán nuestros hijos.

Desde hace tiempo se sabe que cuando nacemos tenemos todo nuestro sistema nervioso formado, pero que las interconexiones neuronales se establecen fundamentalmente en las primeras 2 horas de vida, a base del estímulo hormonal. Los estímulos hormonales de un bebé que pasa por tanta intervención y separación apenas nació, con una gran dosis de adrenalina circulando por su cuerpo, de ninguna manera son los mismo que los de un bebé que es tratado con amor y respeto, y que durante esas dos horas es dejado en contacto piel con piel sobre el cuerpo de su madre. Por supuesto que estamos hablando de los recién nacidos que nacen sanos y vigorosos, no de aquellos con dificultades que si necesitan de intervenciones inmediatas.

¿Cómo es el día a día de la actividad?

En la modalidad en la que he elegido trabajar no existen horarios, ni feriados, días festivos, ni cumpleaños. Nunca se sabe cuándo exactamente una mujer va a entrar en trabajo de parto, ni en qué momento tendremos que salir para su casa. Es un trabajo de una disponibilidad muy exigente, donde estas de guardia casi 24 horas los 365 días al año. Dormimos con celulares al lado de la cama y cuando salimos a un parto nunca sabemos dentro de cuanto vamos a regresar a casa. Así que requiere de mucho apoyo de nuestras parejas y comprensión de nuestros hijos en cuanto a que es una tarea casi imposible de planificar en la agenda. Pero cada vez que vuelvo a casa después de un nacimiento, vuelvo feliz y con un estado energético muy particular. Feliz por el nuevo ser que llega, feliz por la familia, y feliz por haber sido parte de la llegada.

¿Cuál es tu lucha?

Deseo que como sociedad logremos entender que la llegada de un nuevo ser a este mundo es una ceremonia sagrada, y que por eso merece ser siempre la mejor de las fiestas. Que entendamos que lo que sucede en esos momentos nos marca para toda la vida, y determina los lazos futuros con ese niño y dentro de esa familia.

Las mujeres tenemos derechos sobre nuestros cuerpos. Nuestros cuerpos nos pertenecen y no debemos permitir ser sometidas a intervenciones innecesarias durante el nacimiento, ni que se nos apure, ni que se nos maltrate, ni que se nos trate con violencia. Soy activista para que existan opciones reales para el nacimiento de nuestros hijos, especialmente la opción del nacimiento en domicilio, opción válida en muchos países del mundo desarrollado, más económica para el sistema de salud, y que las evidencias han demostrado que en situaciones de bajo riesgo, es tan segura para la mamá como para el bebé como un nacimiento institucional. Defiendo la autonomía de las mujeres, y sus parejas para poder tomar decisiones informadas en relación a como quieren que sus hijos lleguen al mundo. Soy activista en defensa de la partería, profesión en nuestro país por ahora exclusivamente de mujeres. Profesión que cada vez pierde más autonomía en su ejercicio estando cada vez más supeditada a otros profesionales.

¿De qué forma crees que lo que haces puede ayudar a hacer de este un mundo mejor?

Michel Odent, referente en el mundo entero por la humanización del nacimiento, dice: “Para cambiar el mundo, hay que cambiar la forma de nacer”, y pienso que tiene toda la razón. Vivimos en un mundo cada vez más violento, en el cual lo primero que encontramos cuando nacemos es violencia. Violencia cuando no se respetan los tiempos de las madres ni de los bebes, violencia cuando la tecnología se ha apropiado tanto de ese momento único que somos sometidos a muchas intervenciones innecesarias por cuestiones de rutina. Es difícil construir un mundo sin violencia, cuando eso es lo primero que encontramos cuando nacemos. Priorizar el encuentro de la madre con su hijo recién nacido, sin apuro, con respeto y amor, disminuiría la depresión puerperal, el abandono infantil, la violencia intrafamiliar, con un impacto positivo en el desarrollo psicosocial de esos niños.

¿Qué impulso te gustaría dejar activado para que otras sigan tus pasos?

Siento en verdad que ya lo he hecho. Fui cofundadora de Nacer Mejor, hoy coordinadora del equipo técnico. Organización que no solo creció enormemente por la cantidad de parejas que llegan buscando transitar el embarazo y nacimiento de una manera consciente sino que tiene una estructura consolidada con la participación de muchas familias de apoyo, y se ha transformado en uno de los referentes en nuestro país en temas relacionados al nacimiento. Tenemos un equipo multidisciplinario fortalecido y maduro. Nacer Mejor es como si fuera mi cuarto hijo. Hoy que lo veo maduro, entrando en la edad adulta, siento que puede caminar sin mí por el mundo cuando llegue el momento de alejarme.

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