Viernes, Junio 23, 2017
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Los adolescentes se hacen cargo

Una docente y sus alumnos del liceo Joaquín Suárez de Montevideo llevaron adelante un proyecto para reutilizar la basura generada por ellos mismos. El resultado fue una notable disminución en el porcentaje de residuos finalmente eliminados y una serie de productos útiles y decorativos: desde sillones hasta juguetes.

Por Natalia Verdún

En Montevideo todos los días 800 camiones levantan lo que usted tiró: restos de comida, botellas de plástico, cajas de diferentes productos, papeles. Entre todo lo desechado suman 2.300 toneladas diarias, lo que se traduce en 830.000 toneladas al año, según datos de la intendencia.

La basura forma parte del paisaje de la ciudad y es una piedra en el zapato para el gobierno capitalino; por lo menos así lo evidencian dos encuestas de la consultora Cifra. De la primera, publicada en 2015, surge que los habitantes de la ciudad consideran la basura como el principal problema, y la segunda, de mayo de este año, mostró una caída en la aprobación de la gestión del intendente Daniel Martínez influenciada por el tema de la gestión de residuos.

Pero Montevideo no es el único punto donde la basura es un asunto a resolver, la situación se expande a todo el planeta: el Banco Mundial estima que en el 2025 la cifra de desechos sólidos diarios será de 6 millones de toneladas, cuando en el 2010 era la mitad.

¿Y todas estas cifras tienen que ver con los adolescentes del Suárez? Sí, porque si bien los uruguayos generamos alrededor de 120% más de residuos que hace 10 años atrás, el reciclaje se redujo considerablemente. Según le dijo este año el director de la Comisión Empresarial para el Reciclaje (Cempre), Francisco Baráibar, al diario El Observador, en ese mismo período de tiempo el reciclaje de botellas pasó de 60% a 26%, y el de cartón y papel de 55% a 35%. Por eso, en este contexto, la acción de los chiquilines y su profesora no solo beneficia al liceo sino a todos.

Durante todos los sábados de octubre un grupo de unos 40 alumnos de tercer año se reunión en el liceo para transformar las botellas, los papeles, las cajitas de jugos y todos los deshechos que comenzaron a recoger en mayo en puff, mesas, sillones, móviles, lámparas y casitas de muñecas, entre otras cosas. Ellos no tienen clase ese día y en la actividad tampoco se controla asistencia, se trata de su entusiasmo y sus ganas de hacer.

El punto inicial lo marcó la profesora de biología Gabriela Ceres a mitad de año y solo bastaron “unas pocas palabras”, como dice su alumno Agustín Silva, para que los chiquilines se sumaran. Él es uno de los que fueron casi todos los sábados y aprendieron a hacer los diferentes objetos. En los meses previos al proceso de creación, recolectó los residuos ubicados en recipientes diferenciados y también visitó los salones para contarles al resto de las clases lo que estaban haciendo.

Hacete cargo”, tal el nombre del proyecto, hizo que la cantidad de residuos que finalmente se tiraran se redujera de 8 bolsas diarias a 2 y, además, involucró no solo a alumnos, docentes y dirección sino también a tres emprendedoras vinculadas al diseño y la decoración que se sumaron voluntariamente. Sandra Gula, Maxiali Díaz y Mariale Ariceta fueron las encargadas de acompañar a los chiquilines en la creación. “A los chicos era solo darles una guía y ellos hacían el resto, ellos necesitaba el empuje que ya lo tenían por la profesora Gabriela y nosotros los orientábamos. Le pusieron amor a la actividad, nos es poca cosa el hecho de sea en horario extra, acá hubo algo más allá del tema de reciclado, se generó buena onda. Lo nuestro fue aportar un granito, debemos de apoyarlos y alentarnos para que sea una rueda más grande y entre todos podamos solucionar el tema de algo que es complicado como la basura”, dice Díaz.

Si bien este es el primer año de la experiencia, la idea es que continúe el año próximo y que se replique en otras instituciones. “Fue un aporte muy valioso, los alumnos se motivaron, venían a trabajar los sábados hasta sin dormir porque habían salido el día anterior y para ellos la actividad era muy importante. Gabriela hace muchos años que está en la institución, en este liceo muchos docentes se mantienen. Si ella sigue, y quiere, nosotros la apoyamos”, cuenta la directora, Lourdes Pérez.

Los artículos creados también tendrán un destino que tiende un puente con otros actores de la sociedad: serán entregados a centros CAIF u ONG´s que los mismos chiquilines propusieron.

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Un comentario

  1. Felicitaciones a Sandra Gula !! Y demás personas en este proyecto por Emprendedoras y hacer posibles que los jóvenes tengan un proyecto ! Un sueño ! Y lograrlo ! Es una muy buena noticia.

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